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Etapa
5
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5 de enero 2001
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Er Rachidia-Uarzazate
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Total : 572 km
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(572 km - Especial 333 km)
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| SE ANOTÓ
SU SEGUNDA ETAPA Y LOS 'BUGGIES' DOMINAN A PLACER |
| José María
Serviá tiene su año |
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JACINTO VIDARTE. Ouarzazate
Después del brillantísimo prólogo
español, con victorias de Roma y Serviá,
el Dakar volvió a hablar castellano (y
catalán, por supuesto) gracias a la segunda
victoria parcial de José María,
teórico segundo piloto de los buggies,
pero que atraviesa un momento dulce en este principio
de milenio.
José María, sobre un terreno que
no tiene secretos para él, realizó
una carrera impecable saliendo desde la tercera
posición, tras su jefe, como él
le llama, y Fontenay. Con muchísimo polvo
(el famoso fesch-fesch) obligándole a marcar
a los de delante de lejos, Serviá dio el
golpe de mano al eleigr la pista buena tras ver
cómo se metían por otro sendero
los que le precedían. "Era la única
oportunidad de adelntar a Fontenay y por suerte
la pista que escogimos iba como un tiro hacia
delante".
Serviá, sin embargo, no se cebó,
sino que realizó una carrera muy táctica
para conseguir que Fontenay no se metiera hoy,
en la salida, entre los dos 'buggies'. "Hemos
buscado salir hoy juntos para correr en equipo,
que es como se gana este rallye. Los Mitsubishi
van bien, pero si vuelven a correr como siempre,
cometiendo errores y cada cual a su aire, lo tendremos
mejor".
Sin nada que objetar al comportamiento de su coche,
Serviá se bajó del buggy ab solutamente
relajado, como si no llevara en el cuerpo la paliza
de 570 kilómetros de infierno. Era un día
grande para él, todo lo contrario que para
otros muchos, empezando por Manolo Plaza, cuyo
Nissan rompió la tracción trasera
y, a continuación, le dejó definitivamente
tirado después de perder también
l de delante. Su esperanza, tirado en medio de
la especial, era la llegada de su camión
de asisten cia, bien para reparar, bien para ser
remolcado y, al menos, poder continuar en carrera.
De Gavardo, insólito
Especialmente emotiva fue la vitoria en motos,
pues se la llevó Carlo de Gavardo, un chileno
que de tal forma se hizo con el honor de ser el
primer latinoamericano en ganar una etapa del
Dakar. Él, que es un semioficial de KTM,
logró mojarles la oreja a los más
mimados de la marca, que sufrieron percances sin
cuento. Sainct no pudo correr al partirle una
piedra la planca del cambio, Meoni sufrió
pérdidas de aceite, a Arcarons le bloqueó
el ejército cuando buscaba un atajo y,
sobre todo, Jürgen Mayer se cayó y
se rompió la clavícula: el primero
de los 'buenos' que se va a casa.
Mientras, en BMW tampoco lo llevaban mejor: Roma
tuvo problemas electrónicos, pues su moto
se paraba cuando daba gas a fondo, Lewis se cayó
y teme por su muñeca y, finalmente, la
chica del equipo, Andrea Mayer, se quedó
tirada con una avería esperando el camión
de asistencia. En fin, que el Dakar casi ni ha
empezado y ya comienza a pasar la factura. De
aquí al domingo, los dramas seguirán
sucediéndose inexorablemente.
Una ciudad en medio del polvo
El 'vivac' del Dakar acoge a 1300 personas concentradas
en torno a un aeropuerto tomado por los aviones
de la organización. El polvo y la arena, que obligan
a envolver en plástico de cocina cualquier aparato
eletrónico para que funcione, es el dueño de un
escenario dominado por el ruido de las máquinas
de competición. Después de una odiosa primera
semana donde los pilotos no se cansaron de maldecir
mientras atravesábamos Europa, el Dakar ha logrado
al fin alcanzar su temperatura ideal, que no es
otra que el calor del desierto, y eso que aún
faltan un par de días para alcanzar el clímax.
El personal ya tiene otra cara, y no sólo porque
comienza a estar algo más sucia de lo que se acostumbra
más al norte. De hecho, si la gente del Dakar,
después de una semana en Africa, apareciera de
golpe en medio de un ciudad europea, el personal
huiría despavorido ante el aspecto de este pequeño
ejército de cerca de 1300 personas. Aquí, en cambio,
el tono terroso que tiñe cualquier color pasa
desapercibido: casi sería raro ver a alguien reluciente.
A estas alturas el polvo ya se ha adueñado de
todo y eso que no hemos tenido ninguna tormenta
de arena (¡ojalá no llegue!). Todo el mundo
ha envuelto ya sus ordenadores y demás aparatos
delicados con plástico del que se utiliza para
conservar alimentos: es la mejor solución que
se ha inventado para protegerlos. Los mecánicos,
por su parte, extienden lonas sobre las que colocan
sus vehículos para salvaguardar las piezas más
delicadas y que aquello no se convierta en una
croqueta de arena.
La vida diaria
El 'vivac', obviamente término francés para
llamar al campamento, bulle ya las 24 horas del
día en torno al pequeño aropuerto donde cada día
aterrizan la decena de aviones de la organización
y sus ocho helicópteros. En torno a ellos se plantan
innumerables tiendas de campaña que sirven de
alojamiento y, en una esquina, se levanta la zona
de avituallamiento, donde los encargados del 'catering'
preparan los alimentos traídos desde Francia,
salvo el pan, que cada día se hace en la ciudad
adonde se llega. Y, mientras todo esto sucede
y la pequeña ciudad nómada bulle de actividad,
la carrera comienza a enseñar sus dientes dejando
motos y coches tirados por el camino. Nadie se
impresiona por esto. Se ofrecen las condolencias
oportunas al equipo afectado por la baja ("esta
carrera es así, qué le vamos a hacer") y,
al rato, ya se está pensando en la etapa del día
siguiente.
Por el momento sólo hay un pega casi unánime:
el tremendo frío que hace por las noches. A los
veteranos del Dakar no les pilla desprevenidos,
pero siempre hay alguno nuevo al que se le cambia
la cara en cuanto se oculta el sol. Y es que hay
un par de cosas im prescindibles para venir al
desierto en estos meses de invierno que, curiosamente,
coinciden con la impedimenta de alta montaña:
un saco de dormir paa soportar temperaturas bajo
cero y una buena parka de montañero. Si, además,
te traes uno guantes, gorro de lana y demás...
no necesitarás pasarte la cena con la nariz pegada
al fuego.
CLASIFICACIÓN ETAPA
COCHES: 1. José María
Serviá (ESP/Schlesser) 3h.25:55. 2.
Jean-Louis Schlesser (FRA/Schlesser) a 1:59. 3.
Jean-Pierre Fontenay (FRA/Mitsubishi) 2:19. 4.
Thierry de Lavergne (FRA/Nissan) 3:56. 5. Hiroshi
Masuoka (JAP/Mitsubishi) 6:05. 6. Kenjiro Shinozuka
(JAP/Mitsubishi) 6:16. 7. Jutta Kleinschmidt (ALE/Mitsubishi)
7:11. 8. Carlos Sousa (POR/Mitsubishi) 7:13. 9.
Gerard Marcy (FRA/Toyota) 10:34. 10. José
Monterde (ESP/Nissan) 10:49
MOTOS: 1. Carlo de Gavardo (CHI/KTM) 3h.14:17.
2. Richard Sainct (FRA/KTM) a 21. 3. Kari Tianen
(FIN/KTM) 2:18. 4. Joan Roma (ESP/BMW)
2:53. 5. Fabrizio Meoni (ITA/KTM) 3:49. 6. Alfie
Cox (RSA/KTM) 3:50. 7. Jordi Arcarons (ESP/KTM)
8:34. 8. Cyril Despres (FRA/BMW) 11:01. 9.
Isidre Esteve (ESP/KTM) 11:27. 10. Per-Gunnar
Lundmark (SUE/KTM) 13:22
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NOTICIAS
DEL PARÍS DAKAR
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A Prieto no le
funcionó el autoinflado
Miguel Prieto, a pesar de que por fin
pudo solucionar el problema de temperatura
que le perseguía desde el comien
zo de la carrera, no logra levantar cabeza,
pues ayer, cuando estrenaba el autoinflado
en las primeras dunas del rally, comprobó
que el mecanismo falla en el tren delantero.
El resultado fue una nueva etapa en la que
perdió un tiempo innecesario, aunque
c ontinúa en carrera sin mayor novedad.
Sainct, Roma y Meoni, el pronóstico
del ganador
De Gavardo, además de ganar
ayer, dio muestras de ten er las cosas
muy claras en este rally. "Mi objetivo
es quedar quinto o sexto, ni más
arriba ni más abajo", dijo
absolutamente convencido de la exactitud
de sus palabras. En cuanto a la general
final, sólo ve a tres hombres luchando
por ella. ·Creo que Sainct puede
repetir, pero esto no ha hecho más
que empezar y también pueden conseguirlo
Roma y Meoni, no más". Pues
a ver si acierta del todo y la blanza
s inclina del lado español.
Escuder, un nuevo descubrimiento del
Dakar
El castellonense Vicente Escuder
se está convirtiendo en el descubrimiento
de este Dakar. Con su Honda 650 logró
ayer una magnífica decimotercera
plaza que le asciende hasta el decimoquinto
lugar de la general. Ayer, encima, tuvo
que parar en un par de ocasiones porque
se le despredió el cubrecarter.
Finalmente, a 20 km de meta, decidió
olvidarse de el hasta perderlo, selló
su cartón y, continución,
regresó por la pieza. "No
era cuestión de quedarse sin él
con la de arena que tendremos en lo próximos
días", puntulizaba. Para Escuder
éste es sólo su segundo
Dakar, tras estrenarse y terminar en 1998.
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