Es el momento de tomar médidas drásticas
Por GREGORIO GARCÍA
¿Apostaría por un entrenador extranjero como seleccionador nacional?'A grandes males, grandes remedios'. El refranero español no sólo es muy rico, sino que normalmente acierta con sus sentencias. Y la situación actual de la selección española no puede ser más dramática, por eso hay que tomar medidas drásticas. Tras un nuevo fracaso en una gran cita internacional, ahora encima nos hemos puesto más que cuesta arriba la clasificación para la próxima, algo que de acabar sucediendo rompería con catorce años de estar, al menos, en el panorama internacional de primera fila. Ya no es que no pasemos de la primera ronda eliminatoria en un Mundial o una Eurocopa, sino que nos tenemos que acostumbrar a luchar hasta el último partido o tener que recurrir a las famosas repescas para estar en las citas a las que antes nos clasificábamos con la 'gorra'.
Está claro que hay que dar un giro drástico. La Federación es la que hay y está en manos de quien democráticamente se ha ganado ese derecho. Los jugadores son los que hay, aunque bien es cierto que tampoco están dando, ni mucho menos, la talla. Posiblemente es que no den más de sí, aunque bien es cierto que muchos de ellos parecen rendir mucho más con el escudo de su club que con la 'roja'. Pero también es cierto que a la selección, salvo casos contados, van los que la mayoría llevaríamos. Por eso, reconozco que por ahora lo más sencillo es cambiar el capitán del barco... deportivo. Y no puede ser un relevo más. No creo que ni Del Bosque, ni Lotina, los dos nombres que más suenan como sustitutos de Luis, vayan a conseguir mucho más que lo hecho por el propio Aragonés o los Iñaki Sáez, Camacho, Clemente y compañía.
Si echamos la vista atrás, ¿quién hubiera dudado en su momento que el 'Sabio de Hortaleza' no era el seleccionador ideal? A lo mejor la solución hay que buscarla fuera de nuestras fronteras. Un técnico europeo -hay alguno que otro en paro con un curriculum importante-, que conozca bien nuestro fútbol y no se sienta condicionado por compromisos ni prejuicios ni presiones de ningún tipo quizás tendría la visión necesaria para dotar a España de otro carácter y dar un vuelco total a nuestra selección, la cual, al margen de matices políticos y sociales, sigue siendo la de todos los españoles y continúa despertando pasiones allá por donde vá y a nada que enlaza un par de buenos resultados.
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