Un partido no da la felicidad
Por Enric Corbella
Fiesta del baloncesto en el Palau Sant Jordi, en el que uno de los mejores equipos de Europa inmerso ya en la temporada se enfrentó a una escuadra de nivel medio de la NBA que apenas habÃa arrancado su pretemporada. El resultado del partido fue un justo triunfo de los del Viejo Continente frente a un equipo que todavÃa no tiene ni decidido su 'roster' definitivo.
Nadie puede poner en duda ni en tela de juicio que fue un buen partido del Winterthur Barcelona, ni que se trata de un resultado histórico para el baloncesto español (que a la séptima logró vencer a un equipo NBA), que Juan Carlos Navarro es un jugador NBA aunque siga en la ACB, que este partido fue un éxito de público y que la camiseta que lucieron los Sixers era horrible.
Pero ahora llega el momento de poner los pies en el suelo y no dejarse llevar por la euforia. La NBA ya no es la misma que la de dos o tres lustros atrás, y el nivel medio de sus equipos ha bajado sensiblemente en los últimos tiempos. Las causas de este bajón deportivo son muchas y diversas, y podrÃan ser protagonistas de un largo y extenso debate.
El Barça ganó a los Sixers, eso es historia de nuestro baloncesto, pero esta victoria y el éxito de España en el Mundial no significa que se estén haciendo las cosas bien. Queda mucho por mejorar, y la principal asignatura pendiente que tienen nuestros directivos (FEB, ACB y Euroliga) es conseguir que el deporte de la canasta sea atractivo al gran público todos los fines de semana.
¿La fórmula mágica para que el baloncesto cruce la frontera de los aficionados fieles y llegue al público de a pie? 'Qui lo sa'...