La eliminación de la Selección de Italia rumbo al próximo Mundial ha centrado la opinión editorial de Miguel Quintana en La Pizarra de Quintana de Radio MARCA. El periodista de Radio MARCA no dudó en calificar el momento como uno de los más oscuros del fútbol italiano reciente, tras confirmarse su ausencia por tercer Mundial consecutivo.
Quintana puso el foco desde el inicio en el contexto emocional que rodeaba la repesca, asegurando que el temor previo estaba plenamente justificado: Italia llegaba con más calidad que sus rivales, pero también con más presión, más responsabilidad y, sobre todo, más fantasmas.
El peso de la historia que juega en contra
El análisis del presentador incidió en cómo el pasado glorioso del combinado italiano se ha convertido ahora en una carga. La imagen de algunos jugadores celebrando evitar ciertos rivales reflejaba, según Quintana, una falta de confianza impropia de una potencia histórica.

En ese sentido, recuperó unas palabras de Edin Dzeko que resumen el momento actual: una selección campeona del mundo en cuatro ocasiones que muestra miedo en escenarios exigentes. Para Quintana, ese detalle es sintomático de una decadencia evidente.
Además, explicó cómo el contexto del partido terminó por condenar a Italia. Bosnia planteó un ambiente hostil, sin presión y con máxima ilusión, justo lo contrario que un equipo italiano atenazado por la responsabilidad. "El miedo que sentía la afición y la prensa estaba completamente justificado", subrayó.
De héroes a villanos en una noche trágica
El encuentro dejó momentos que reflejan la caída del equipo. Moise Kean apareció como posible salvador con el 0-1, pero el guion cambió radicalmente. La expulsión de Alessandro Bastoni marcó un antes y un después.
Quintana fue especialmente duro con esa acción: "Tomó la peor decisión posible, la que nunca hubiera tomado un defensor italiano". Para él, esa jugada simboliza la pérdida de identidad del fútbol italiano.
El desenlace, en los penaltis, terminó de completar la tragedia. Un fallo decisivo que evocó inevitablemente el recuerdo de Roberto Baggio en 1994 y que dejó a toda una generación sin Mundial una vez más.
El periodista también puso cifras al drama: una generación de aficionados podría esperar hasta 16 años para ver a su selección en un Mundial, o incluso 24 para verla competir en eliminatorias. Un escenario impensable hace apenas dos décadas.
Nada es casualidad, Italia está haciendo las cosas muy mal
Miguel Quintana, en 'La Pizarra de Quintana'
Para Quintana, la conclusión es clara y contundente: "Nada es casualidad. En Italia están haciendo muy mal las cosas". La pérdida de talento individual, de estilo y de competitividad han llevado a una de las selecciones más históricas a una crisis profunda.
El editorial cerró con una reflexión que resume el sentir general: un Mundial sin Italia pierde parte de su esencia, pero lo más preocupante es que empieza a dejar de ser una excepción para convertirse en costumbre.
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