La sobrecarga muscular es uno de los problemas más frecuentes entre corredores y deportistas pero muchas veces pasa desapercibida hasta que se convierte en lesión. Así lo explicó el osteópata Daniel Porro en Cuídate Runner, donde advirtió de su importancia: “El 98% de las lesiones vienen precedidas de una sobrecarga”.
El dolor no siempre está donde parece
Uno de los aspectos clave que destaca Daniel Porro es que el origen del dolor no siempre coincide con la zona afectada. “El dolor no está donde está el dolor”, resume. Es decir, una molestia puede ser consecuencia de un problema en otra parte del cuerpo.
Por eso insiste en la importancia de un análisis global: “No es tan fácil como quitar la sobrecarga y ya está. Hay que saber de dónde viene, porque puede estar relacionada con la biomecánica, la pisada, la falta de fuerza o incluso bloqueos articulares”.
Qué es la sobrecarga y cómo identificarla
La sobrecarga puede manifestarse de muchas formas: “un pinchazo, una zona dura, sensación de acorchamiento o rigidez”. Aunque en principio no es una lesión grave, advierte que ignorarla puede tener consecuencias: “Si se repite en el tiempo, puede acabar en tendinitis, periostitis o incluso roturas musculares”.
También recalca que muchas veces es una señal de alerta del cuerpo: “Se enciende una luz que te dice: cuidado, aquí está pasando algo. Muchas lesiones vienen por entrenar sin preparar el cuerpo o por repetir errores durante años”.
Claves para prevenirla
Para evitar la sobrecarga, Porro insiste en varios factores fundamentales:
- Trabajo de fuerza para equilibrar la musculatura
- Buena técnica y biomecánica de carrera
- Hidratación y aporte de sales minerales
- Revisiones periódicas con especialistas
El tratamiento: más allá del masaje
Aunque el masaje sigue siendo una herramienta clave —“no hay nada como las manos de un terapeuta”—, el especialista subraya que el tratamiento debe ir más allá: “Primero hay que entender el origen, luego tratar y después corregir para que no vuelva a aparecer”.
También advierte sobre el uso indiscriminado de herramientas como pistolas de masaje o foam rollers sin diagnóstico previo.
En definitiva, la sobrecarga no debe subestimarse: detectarla a tiempo puede marcar la diferencia entre seguir entrenando o enfrentarse a una lesión de larga duración.
Para quienes quieran consultar o tratar su caso, Daniel Porro está disponible a través del correo info@atrio3.com donde atiende dudas y ofrece tratamiento especializado.
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