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El jueves de Australia tuvo mucho más recorrido o motivo de análisis de lo que parece. El drama continúa, pero se advierten ciertos puntos clave en los que la situación aún peor, si era posible. Las tensiones internas se intuyeron claramente, a pesar de las buenas palabras y Adrian Newey se quitó de encima la responsabilidad de lo que sucede, que es mucho, pera despejar las malas vibraciones hacia Honda, al que le tocó el papel (a través de Koji Watanabe) de asentir y asumir sin rechistar.
¿Un buen chasis?
Sin tener datos reales al no haber rodado, Newey se aventuró a decir que es el "quinto de la parrilla, con opciones de acabar siendo el primero". Sólo tiene proyecciones teóricas, no han rodado a velocidad para confirmarlo y no se sabe si aparecerán otros problemas cuando Honda solucione la fiabilidad. Es mucho prever en estos momentos.
Las vibraciones extremas
Watanabe, el presidente de Honda Racing, no tuvo más remedio que no replicar al gurú de la F1. Es evidente que el asunto de las vibraciones masivas del ICE, descritas por Newey con frases de un descarnado poco usual, no tuvieron respuesta.
"El chasis es, en ese caso, el receptor. Un chasis de carbono es una estructura naturalmente rígida con muy poca amortiguación. Por lo tanto, no hemos avanzado en la transmisión de esa vibración al chasis; eso es algo que sabemos. Esa vibración en el chasis está causando algunos problemas de fiabilidad: retrovisores, luces traseras, etc., que debemos abordar. Pero el problema mucho más importante es que esa vibración se transmite a los dedos del piloto", comentaba Newey. Su parte es un mero receptáculo de los errores en Sakura.
"Fernando cree que no puede dar más de 25 vueltas consecutivas sin correr el riesgo de sufrir daños permanentes en los nervios de las manos.Lance opina que no puede dar más de 15 vueltas antes de ese límite. Por lo tanto, creo que no tiene sentido no ser abiertos y honestos en esta reunión sobre nuestras expectativas", zanjaba el británico con un información que resonaba de forma brutal en su comparecencia.
Honda, sí a todo
Watanabe tuvo que reconocer incluso que las palabras de un directivo de Honda de esta semana, no eran ciertas. "Desde que Newey llegó, casi todo lo que habíamos hecho lo hemos cambiado. No ha variado la estructura del motor, pero sí todo lo demás, incluyendo el equipo periférico y su fijación al chasis". Así de contundente Tetsushi Kakuda, dirigente de Honda, en una rueda de prensa especial para dar explicaciones.
"La batería en dos niveles fue una solicitud de Newey. Nos pidió que hiciésemos eso así cuando ya se nos acababa el tiempo", añadía Kakuda. Sin embargo, el presidente de Honda competición de motos y coche a contradecir esta versión. "En cuanto al diseño y el empaquetado, no hubo grandes cambios", acertó a musitar en el fin de una de sus intervenciones al preguntarle por esos cambios de última hora.
Alonso, optimista en lo posible
Por su parte, Fernando se mostró constructivo en lo posible. "Es que creo que me subiré al coche y que estará solucionado", dijo en DAZN F1, haciendo un ejercicio de positivismo. "Si estuviera luchando por el Mundial, aguantaría las vibraciones tres horas si fuese necesario, pero no es el caso", decía quitando hierro a lo expuesto por Newey. Incluso dijo que "no es algo doloroso, es que se entumecen las manos y los pies, pero es algo que tiene que desaparecer". El asturiano estuvo en líder y subrayando su "confianza en Honda", lo que tampoco tiene una base muy sólida tras lo vivido con McLaren.
Stroll, en víctima
Y su compañero cumplió su papel, echando gasolina al fuego, como en los test de Bahréin, en lugar de intentar mitigar el incendio. "Se siente como si te subes a una silla eléctrica y te electrocutan. No sé muy bien cómo definirlo”, aseguraba el canadiense, sin ningún tipo de contrapeso en sus palabras en el seno de Aston. No tiene problema en decir lo primero que se le pasa por la cabeza.
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