Las estrellas del Gran Circo se mueven y buscan otros horizontes tras un inicio de curso de sinsabores en la Fórmula 1 actual. Hay un parón... y tampoco termina de gustar el reglamento del 50/50 entre los motores térmico y eléctrico, ni los modos de adelantamiento algo antinaturales para el pilotaje. Max Verstappen es el más claro y el que más claro tiene que buscará otros objetivos. Pero no es el único, pues otra estrella, el canadiense Lance Stroll, se une con un programa fuera de la F1 durante el mes de abril. El 22º y último clasificado después de los tres Grandes Premios de inicio al curso se subirá a un GT3... donde se hablará español.
Stroll ya había sido pillado entrenando en Nurburgring con un GT3 y no era mera casualidad, como ya ocurrió en el caso de Verstappen. Estará en la parrilla de la máxima competición de los Cup Grand Touring Cars, el GT World Challenge. El piloto de Montreal se subirá a los mandos de un Aston Martin Vantage y la estructura Comtoyou para afrontar dos objetivos en una categoría llena de rivales y pilotos de nivel: el Prologue que da inicio a la temporada de la división en Europa y los 1.000 Kilómetros de Paul Ricard.
Da la casualidad, además, que lo hará en un coche con claro sabor español. Porque sus dos compañeros portan la bandera rojigualda, como ya hace Fernando Alonso en el equipo de F1. En el Vantage, que tendrá el #18 del canadiense en el portón, estarán Roberto Merhi y Mari Boya, dos de los grandes representantes españoles en las carreras.
"Voy a pilotar un GT por primera vez, estoy agradecido por la oportunidad", decía Boya, podio final de la última F3 y piloto de Prema en la F2. Merhi, por su parte, es un seguro de vida después de sus incursiones en la Fórmula 1, turismos e incluso un reciente debut en la Porsche Cup de Japón en el marco del pasado Gran Premio en Suzuka.
Stroll y la nueva F1
Por lo tanto, Stroll es de los que seguirá ampliando fronteras de su carrera deportiva. La nueva F1, de momento, no le ha reportado alegrías y su visión es bastante polémica. "Sólo funciona la decoración", dijo sobre su AMR26 en pretemporada. Y tampoco tuvo reparos en definir a las vibraciones que marcan al primer F1 de Newey y Honda. "Son como subirse a una silla eléctrica", lanzó.
La situación tampoco ha mejorado conforme avanzan las carreras. De China también salió como protagonista tras una radio. "Es la mayor mi**** que he conducido", contaba. Y cerró el calvario con una fuga de líquidos que le dejó tirado en Japón.



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