India ha puesto en marcha la primera fase de su decimosexto censo nacional, un ambicioso operativo que pretende contabilizar a cerca de 1.450 millones de habitantes mediante una profunda modernización tecnológica. Tras más de una década sin actualizar sus datos demográficos, el país inicia así un proceso clave para mejorar la planificación de políticas públicas.
La novedad principal es la introducción de la “autoenumeración”, un sistema voluntario que permite a los ciudadanos completar sus datos a través de un portal digital durante 15 días antes de la verificación presencial. Disponible en 16 idiomas, esta herramienta posibilita ubicar viviendas sobre imágenes satelitales mediante un marcador, facilitando la inclusión de millones de hogares sin dirección formal en zonas informales.
La segunda fase tiene como fecha tope febrero de 2027
El cuestionario incorpora 33 preguntas, entre ellas cuestiones inéditas como el acceso a internet o el tipo de cereal que consume cada familia, con el objetivo de ajustar programas como la distribución de alimentos. Además, el censo reconoce por primera vez las uniones de hecho como matrimonios y recupera el recuento de castas, algo que no se realizaba desde 1931.
A partir del 16 de abril, cerca de tres millones de funcionarios, en su mayoría docentes, recorrerán el país con aplicaciones móviles para validar los datos recogidos digitalmente en regiones como Delhi, Goa o Karnataka. Este despliegue se prolongará hasta septiembre, marcando el abandono definitivo de los formularios en papel utilizados desde el siglo XIX.
La segunda fase, prevista para febrero de 2027, se centrará en el recuento completo de la población. Este proceso resulta fundamental para corregir la exclusión de unos 120 millones de personas que, debido a la falta de actualización desde 2011, han quedado fuera de ayudas públicas. Con una inversión de más de 11.700 millones de rupias, India afronta uno de los mayores desafíos administrativos del mundo.


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