CICLISMO
Tour de Francia

Barcelona y toda Cataluña se visten de amarillo a 100 días del Tour

La cuenta atrás del Grand Départ toma la ciudad con 50 municipios implicados, 130 espacios decorados y Montjuïc ya en el foco de los favoritos

El Tour, a cien días de llegar a Barcelona.
El Tour, a cien días de llegar a Barcelona.
Actualizado

Barcelona ya respira Tour. A 100 días de la salida de la 113ª edición, la capital catalana encendió la cuenta atrás con una puesta en escena a lo grande para recibir al pelotón en julio.

El alcalde, Jaume Collboni, lideró el acto junto al director del Tour de France, Christian Prudhomme, en una jornada que reunió a Miguel Indurain y al actual campeón de España, Iván Romeo. La ola amarilla se extendió por todo el territorio: 50 municipios de Cataluña decoraron e iluminaron 130 espacios con los colores del maillot líder.

El pistoletazo simbólico se dio frente al Arc de Triomf, en el Passeig Lluís Companys. Allí se presentó el contador que acompañará a la ciudad hasta la primera etapa. En julio, los focos apuntarán a Montjuïc y a la Sagrada Familia. Esta vez fue Barcelona la que se puso el mono de trabajo para dar la bienvenida.

Indurain, cinco veces ganador del Tour, no faltó a la cita, acompañado por Iván Romeo. La ciudad se transformó por una noche: de la Sagrada Familia a Casa Batlló, pasando por el Palau Sant Jordi, el Teatre Nacional de Catalunya y la Terminal 1 del aeropuerto. Una postal pensada para el aficionado y para las cámaras de todo el mundo.

El Tour también encontró eco en la música. El grupo Doctor Prats interpretó “Energia!”, la canción oficial del Grand Départ, en un escenario que mezcló ciclismo y cultura.

La historia de esta salida en Barcelona viene de lejos. No solo de 1957, cuando René Privat ganó por la mañana y Jacques Anquetil se llevó la contrarreloj de Montjuïc por la tarde, sino del intento más reciente, en 2009, con la victoria de Thor Hushovd en la sexta etapa.

Prudhomme recordó cómo se fue tejiendo todo: “Me explicó que el año de la última visita del Tour a Barcelona, 1965, fue también el año de su nacimiento. No es la única razón, claro, pero ya teníamos planes para organizar un Grand Départ allí. Los ciclos electorales cambiaron esos planes, pero su antiguo asesor, Jaume Collboni, se convirtió en alcalde en 2023 y reactivó la candidatura de inmediato. Así nació este Grand Départ, porque Barcelona llevaba mucho tiempo soñando con ello. Sé que habrá un gran orgullo por acoger el Tour y muchísima gente saldrá a ver a los corredores.”

La jornada sirvió también para tomar contacto con el terreno. Varios periodistas rodaron por los trazados de las dos primeras etapas. Allí asoma la primera conclusión: Montjuïc no va a esperar a nadie.

El director de carrera, Thierry Gouvenou, detalló la nueva contrarreloj por equipos, con tiempos individuales al estilo de la París-Niza. “Habrá unos quince kilómetros llanos por las grandes avenidas de la ciudad, seguidos de dos subidas, con equipos que probablemente se rompan en la ascensión final a Montjuïc. Los líderes tendrán que darlo todo aquí para arañar unos segundos.”

La segunda etapa cambia el guion. Saldrá desde Tarragona, junto al mar, pero irá endureciéndose con los kilómetros. La subida a Santa Creu d’Olorda, a unos 50 de meta, empezará a tensar la cuerda antes del regreso a Barcelona. “Ya está la subida a Santa Creu d’Olorda, a unos 50 kilómetros de la meta, donde el ritmo aumentará claramente camino de Barcelona, así que los sprinters empezarán a sufrir. Porque el circuito final será muy exigente. La subida al castillo de Montjuïc, que se afrontará tres veces, es parecida a la de San Luca en Bolonia 2024, algo más corta que Pike en Bilbao 2023 y similar a Saint-Etienne-au-Mont en Boulogne el año pasado. Siempre hay espectáculo en este tipo de recorrido. La ventaja es que no provoca grandes diferencias que congelen la general y permite ver el verdadero nivel de los favoritos para las tres semanas. En el primer fin de semana queremos ponerlos en evidencia; tendrán que ir a tope.”

El primer fin de semana apunta a fuego. No para sentenciar, sí para que los gallos enseñen las cartas desde el inicio. La cuenta atrás en Barcelona coincide con otro clásico del universo Tour: la Dictée du Tour de France. La novena edición reúne a unos 30.000 estudiantes y arrancó en el liceo francés de la ciudad con un texto de L’Équipe firmado por Pierre Chany tras el paso del Tour en 1965.

Prudhomme cambió el traje por la tiza y ejerció de profesor, como tantos exciclistas repartidos por cerca de medio centenar de ciudades del recorrido del Tour y del Tour de France Femmes avec Zwift. Arnaud Démare lo hizo en Compiègne, salida de la París-Roubaix; Sylvain Chavanel en Thonon-les-Bains; Nans Peters en Isère y Élise Chabbey, maillot de la montaña en 2025, en Ginebra. Los mejores alumnos tendrán premio: vivir el Tour desde dentro el día que la etapa cruce su ciudad, a pie de meta, con el pelotón pasando a toda velocidad.

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