
- NACHO LABARGA / DANIEL GARCÍA V.
La victoria de Tadej Pogacar en la Milán-San Remo ha cambiado el tamaño de su temporada. No solo porque por fin conquistó la carrera que más se le resistía, sino porque le coloca, por primera vez de verdad, ante una quimera que hasta hace nada sonaba a fantasía: ganar los cinco Monumentos en un mismo año natural. Nadie lo ha conseguido jamás. Ni siquiera Eddy Merckx, el gran caníbal del ciclismo, pese a que sigue siendo el hombre con más triunfos en Monumentos.
La historia le espera
Pogacar rompió su maldición en Sanremo el 21 de marzo, en la 117ª edición de la Classicissima, después de imponerse a Tom Pidcock en la llegada y de firmar una actuación descomunal. El esloveno ganó en 6h35:49, con Pidcock a su mismo tiempo y Wout van Aert a cuatro segundos. Fue su primera Milán-San Remo y, de paso, su undécimo Monumento. Ese dato explica bien la dimensión del reto. A sus triunfos en Il Lombardia, donde ya suma cinco consecutivos, se añaden sus tres Lieja-Bastoña-Lieja y sus dos Tour de Flandes.

Es decir: de los cinco Monumentos, ya había convertido tres en territorio propio y Flandes también lo había domado dos veces. La única pieza que le faltaba en el palmarés era París-Roubaix; la única que se le resistía esta temporada hasta Sanremo era, precisamente, la propia Sanremo. Ahora el tablero ha cambiado por completo.
En MARCA, Matxin ya explicaba antes de ese triunfo por qué Sanremo era distinta para Pogacar. “Es como un efecto dominó”, resumía, aludiendo a una carrera en la que no basta con ser el más fuerte y todo debe salir perfecto. También dejaba una idea que ahora cobra más fuerza: “Tadej sigue mejorando” y “este año tiene un puntito mejor que el año pasado”, señalaba a MARCA.
El siguiente examen será el Tour de Flandes, una carrera que encaja en sus cualidades. Pogacar ya la ganó en 2023 y 2025, y su capacidad para endurecer la prueba en los muros adoquinados le convierte otra vez en uno de los hombres a batir. "Pogacar ganará si tiene un día medianamente normal", apuntaba Contador a este medio.

Después llegará Roubaix, el 12 de abril, que sigue siendo su frontera más salvaje. Pero incluso ahí ya dejó una señal enorme: en su debut en 2025 fue segundo. Su condición de escalador agresivo parecía menos compatible con el Infierno del Norte, pero ya demostró que también puede pelear allí.
Mirando al futuro
Carlos Verona, en conversación con MARCA, fue claro: “Para mí, probablemente sea el mejor de la historia”. Y cuando se se le plantea a un ex como Purito si logrará completar los cinco Monumentos, respondió sin rodeos: “Creo que sí”. La cuestión ya no es esa. La pregunta es si puede hacerlo en 2026.
Porque después de Flandes y Roubaix aún quedarían Lieja, donde ya ha ganado tres veces, e Il Lombardia, una prueba en la que enlaza cinco victorias seguidas y ha convertido el otoño en rutina de dominio. "Con Pogacar todo es posible. Es muy superior para hacer lo que hace", cuenta Valverde.
Mikel Landa también lo resumió en MARCA: “Pogacar está en otro nivel: un peldaño arriba, luego otro intermedio y luego estamos el resto”. Eso no garantiza nada. Lo mismo piensa Enric Mas, que le pudo ganar en una clásica italiana: "Él y Vingegaard van a lo suyo, y el resto nos toca otra cosa".

En las clásicas hay caídas, averías, cortes y mil trampas. Pero los números colocan a Pogacar ante algo inédito: once Monumentos ya en el bolsillo, Sanremo conquistada, dos Flandes, tres Liejas, cinco Lombardías y un segundo en Roubaix. Lo que parecía una locura ya no suena a delirio. La historia le está esperando.
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