El paso del 'Lux Tour' por la capital de España ha confirmado la metamorfosis definitiva de Rosalía en una figura que trasciende las etiquetas de género. Lejos de conformarse con la estética urbana de giras anteriores, la intérprete ha diseñado un show monumental que funciona como una obra total, integrando elementos del teatro clásico y la vanguardia audiovisual. En esta nueva etapa, la libertad creativa se convierte en el motor de una puesta en escena que transita con naturalidad entre la introspección espiritual y la energía desmedida de una pista de baile.
La propuesta escénica destaca por la inclusión de una orquesta en vivo, la Heritage de Londres, que bajo la batuta de Yudania Gómez Heredia ocupa un lugar privilegiado en el recinto. Esta formación musical sustituye la ausencia de instrumentistas de tours pasados, permitiendo que piezas de Vivaldi o Chaikovski convivan con el repertorio más contemporáneo de la artista. El diseño del escenario, con pasillos que dibujan una cruz desde la vista cenital, facilita una conexión constante entre la liturgia sonora y el público madrileño.
Rosalía aterriza en Madrid con su primer 'Lux': las elipsis visuales y referencias artísticas en el escenario
El espectáculo se divide en cuatro bloques diferenciados que exploran la dualidad entre la luz y las tinieblas. Durante el primer acto, Rosalía emerge de una caja envuelta en un tutú rosa, demostrando una técnica vocal impecable en temas como "Sexo, Violencia y Llantas". Tras confesar su emoción por regresar a Madrid una década después de sus inicios, la cantante sorprendió interpretando "Mio Cristo Piange Diamanti" en italiano, cerrando un bloque inicial marcado por el poderío escénico y la devoción.
El giro hacia la electrónica y la oscuridad llega con el segundo acto, donde la estética se vuelve más cruda y las referencias pictóricas cobran protagonismo. En este segmento, la artista rinde homenaje a Goya y su obra "El aquelarre", luciendo un atuendo negro con turbante de plumas que transforma el pabellón en una rave masiva. Canciones como "Berghain" y reinterpretaciones de éxitos como "Saoko" o "La Fama" mantienen la tensión rítmica ante la mirada de invitados ilustres como Pedro Almodóvar o Leiva.
Finalmente, el tramo final del concierto apuesta por el simbolismo y la interacción directa con los asistentes. Desde el misticismo flamenco de "El redentor" hasta momentos de humor junto a figuras como Esty Quesada, el show equilibra la intensidad emocional con la ligereza pop. Con alas de ángel y una guerra de almohadas ficticia, Rosalía cerró la velada elevando su voz a modo de aria, dejando en Madrid la sensación de haber presenciado un evento cultural difícil de repetir.
El mensaje emotivo de Rosalía: "Una vez vine a cantar a Casa Patas y me acuerdo sentir ahí el duende como en ningún otro lugar"
Hubo un momento en el concierto en el que Rosalía se detuvo para hablar con sus miles de fans en el Movistar Arena de Madrid: "¡Muy feliz de estar aquí! La verdad que muchas gracias. La semana pasada estaba un poco delicadilla de salud, pero ya estoy mucho mejor. ¡Y lista para todo! Además que me encanta haber vuelto aquí y si lo pienso, hace más de una década que voy viniendo aquí a Madrid", comentaba como estaba en los momentos previos.
"Es una ciudad que quiero mucho y de la que tengo muchos recuerdos. Y de hecho, una vez vine a cantar a Casa Patas y me acuerdo sentir ahí el duende como en ningún otro lugar. ¿Y quién me lo iba a decir a mí que una década más tarde estaría yo aquí llenando este estadio con todos vosotros?", quiso compartir un momento de sus inicios en la música. "¡Creo que las vueltas que da la vida son muy fuertes! Y que gracias a todos por haber venido hoy a compartir esta noche, me siento muy agradecida de poder hacer esto y con vosotros, poderlo compartir con vosotros. Thank you, Madrid!"

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