por Enrique Naranjo
PREGUNTA. Le he preguntado a la inteligencia artificial por su triunfo en la Indy 500 en relación con otros logros deportivos españoles de 2025...
RESPUESTA. ¿Y dónde me pone?
P. En el podio. Primera, María Pérez y sus dos oros mundiales en atletismo; segundo Marc Márquez y tercero usted y su triunfo en las 500 Millas.
R. Yo también pongo a Márquez ahí porque lo que ha hecho este año es increíble. Y dos medallas de oro... pues creo que también son unas cuantas, ¿no? Hombre, yo con el podio o incluso con un top 5 también me conformo.
P. No sé si sabía que España tardó 80 años en conquistar el Mundial de fútbol y 89 en ganar Wimbledon... pero nos ha llevado 114 años la Indy 500...
R. ¡Ostras! Obviamente es una de esas cosas que te alegra cuando la ganas, pero si además puedes ser el primer español en conseguirlo, el primero en poner tu nombre en ese trofeo... eso lo hace más especial, ¿no? te sientes aún mejor. Ya no me lo van a quitar nunca, aunque lleguen otros 50 españoles detrás que ganen las 500. Ojalá pase, pero cuando yo ya no esté. Ojalá esto le dé la oportunidad a futuros pilotos españoles. Yo no tenía el 100% de confianza, no sabía cómo me iría en un oval, si iba a ser capaz de ganar. Y el hecho de haber podido hacerlo yo, para un piloto joven, quizá signifique que él o ella también lo podrán lograr.
P. Explíquele a la gente que conozca menos la IndyCar y las 500 Millas, ¿por qué es tan difícil ganar esta carrera?
R. Es difícil ganarla, sí. Lo primero, porque es como una resistencia al sprint, digamos, ¿no? Son 500 Millas, casi 800 kilómetros, donde el coche va al máximo, donde la velocidad punta es de 390 kilómetros por hora, lo que hace que pasen muchas cosas durante esa carrera; tenemos 5 o 6 pit stops, a veces más; las estrategias son locas; los accidentes pasan... Para ganar ese día, todo tiene que estar perfecto: el piloto, el coche, la estrategia... hay 33 coches y cualquiera puede ganar. No es como otras carreras. Cualquiera puede hacer una parada menos, pueden salir de repente y pasar por fuera y en un movimiento pasar a ocho coches y es algo que en otros circuitos u otras carreras no pasa.
Para mi la F1 está descartada... pero eso no quiere decir que no pueda pasar algo mañana, o dentro de un año o dos...
P. Esos 390 km/h son más que el récord de velocidad de un Fórmula 1. A ese ritmo se recorren 108 metros en un segundo. Resulta impresionante verlo en directo y debe de ser impresionante también vivirlo al volante...
R. Sí, pero te tengo que decir que verlo, como lo has visto tú, impresiona todavía más... a no ser que algo vaya mal. Cuando algo va mal y pierdes el control del coche y vas hacia el muro... de repente te das cuenta de esos 100 metros por segundo que estás haciendo. Impresiona mucho y sobre todo cuando ves a 33 coches en pista, adelantándose, yendo 3 o 4 en paralelo. Ahí es donde realmente te das cuenta de la velocidad a la que vamos y por eso hace que haya tanta tensión y que sea tan difícil ganar la carrera.
P. De hecho, hay muchos pilotos de Fórmula 1 que no se atreverían a correrla, ya lo han dicho. Entre ellos, por ejemplo, Verstappen...
R. Tiene mucho peligro, obviamente, tiene más peligro que una carrera normal, sí, pero ya no es como antes. Antes, hace 20 años, 25 años, podía morir un piloto o dos y hace más años eran más. Había piloto reserva por si había algún accidente. Hoy en día ya no es lo mismo. La seguridad es increíble, tanto del circuito como del coche, y ya no estamos corriendo esos riesgos. Aunque sí, obviamente, tiene mucho más riesgo que una carrera normal.
P. ¿Es lo más bestia que puede sentir un piloto de carreras de automovilismo?
R. Sobre todo la clasificación. Yo creo que la clasificación es lo más bestia que yo he vivido. He probado un Fórmula 1 hace tres años y es impresionante, la conducción, la velocidad, pero no es tan bestia. No corres con tanta tensión o no sientes tanto peligro como en las cuatro vueltas de la clasificación de las 500.
P. Recuerdo un documental que le hicieron a Fernando Alonso en uno de los años que lo intentó, el del McLaren que no funcionaba. Le dijeron: "entendemos si no quieres salir a la clasificación". Pero el tío apretó los dientes y dijo "vamos a por ello". Se la jugó ese día. ¿Usted ha estado en algún momento parecido?
R. Sí, creo que fue en 2021. En la clasificación tuve un accidente, pero aun así me clasifiqué y me metí en el Fast 9 [los nueve mejores que se juegan la pole]. Al día siguiente tenía que volver a salir. No me hacía falta porque ya tenía un buen puesto, pero tenía la opción de hacer la pole. El problema es que, cuando has tenido un accidente, aparte de perder la confianza, no puedes probar el coche, comprobar si está bien, si todos los tornillos están perfectos. Y, de repente, tienes que pasar de un accidente a volver a hacer un intento de clasificación. Así que sí, he sentido lo mismo. En el coche de las 500 se trabaja durante doce meses para que esté perfecto..., que todos los tornillos, todas las fibras, todo lo más perfecto posible. Y, de repente, destrozas el coche y lo montan en una noche, como pueden. Obviamente, ahí está el riesgo de no saber si el coche iba a estar al 100%.
P. Hasta que no vas allí no te das cuenta de lo inmensamente grande que es todo. El trofeo es grande, el circuito es inmenso... ¿Cómo se puede explicar para alguien que no lo ha vivido, sobre todo alguien que ha participado en ella y la ha ganado?
R. Todo es enorme. Piensa que caben 350.000 personas. Dentro se podrían meter edificios, campos de fútbol y de la NFL. Dentro hay varios lagos, un campo de golf entero, hay edificios... Y la verdad que impresiona, impresiona bastante, pero impresiona más cuando ruedas con otros 30 coches o sientes las más de 300.000 personas gritando.
P. Antes hablábamos de sensaciones bestias. Su celebración fue bastante bestia...
R. Chula. Más que nada porque es como ganar un campeonato, pero sin saber realmente qué opciones tienes ese día. Cuando vas a ganar un campeonato te vas preparando durante todo el año, mentalmente. Carrera a carrera estás más cerca. Pero en las 500 no es así: tú te despiertas un día, es un día normal, tienes una carrera, y no sabes si vas a hacer el primero o el 33. Y puede ser que salgas de ahí siendo el ganador de las 500 millas del 2025 o puede que salgas con dolor de espalda y con una decepción enorme y te vas a casa y la vida sigue. La celebración, por la importancia que tiene y por el momento de energía y explosividad que tiene el ganarla, es increíble. Perdí la voz en el segundo dos, celebrando con el equipo, con la familia y con los fans que estaban allí y fue uno de los mejores momentos de toda mi vida.
P. Las 500 Millas fueron la guinda, pero en la temporada estuvo a puntito de conseguir un récord histórico de triunfos, de haber hecho la mejor temporada de siempre de un piloto en la IndyCar. Y con el cuarto título...
R. Sí, ha sido un año mágico, un año donde, aunque no hubiéramos ganado las 500, habría sido increíble. O, si no hubiéramos ganado el campeonato ni tantas carreras, sólo con las 500 ya habría sido increíble. Así que... me he llevado un año mágico y soy consciente de que va a ser muy difícil repetirlo o acercarse. El año ha sido casi de récord, lo luché, pero al final no pudimos lograrlo. Pero estamos listos para luchar otro año, para intentar llevarnos cuatro seguidos, que va a ser difícil. Y con pena de que se haya terminado, porque cuando tienes un año así quieres que siga, que no pare, no darle tiempo a tus rivales para que se recuperen.