
Un pueblo que desayuna churros, café y cazalla no ha de demostrar su valor en el campo de batalla", dice un viejo dicho español. En Canadá tienen fama de ser gente pacífica pese a que hayan demostrado su valor en dos guerras mundiales (Passchendaele y sitios así) al servicio del Imperio Británico. Quizá por eso no tienen necesidad de consumir ciertas sustancias a la hora del desayuno (en España, atendiendo a su historia bélica, tampoco haría falta pero hay quien debe pensar que algunas cosas no deben olvidarse y si no hay guerra, que se note que el espíritu se mantiene).
Benito Mussolini dijo que el deporte mantiene el espíritu combativo en tiempos de paz. Ciertamente mejor le hubiera ido dedicándose a organizar Mundiales de fútbol que a hacer de militar, porque en ello encontró su nivel de incompetencia y acabó fusilado. Y en Canadá y algún otro sitio el hockey sobre hielo parece que puede cumplir una función que se ajuste a esta definición. El domingo jugarán la final masculina de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina y precisamente ante Estados Unidos, su vecino, eterno rival y, además, en un contexto enrarecido por las ocurrencias del presidente Trump de anexionar Canadá. Que han sido tomadas con rechifla pública pero con ciertos movimientos políticos y económicos muy significativos.

Bien. El hecho es que el partido, octava final olímpica entre ambos equipos y primera desde 2010 -ganada por Canadá, en casa, en la prórroga- va a ser un partido de muchísima altura. Quizá por eso, y por el pacifismo y civismo de la sociedad canadiense, en la provincia de Ontario -15,6 millones de habitantes y capital en Toronto- se ha tomado la medida de permitir la venta de alcohol en la hostelería desde la hora del desayuno. Porque el partido va a comenzar a las 14:10 en Europa, que corresponden a las 8:10 de la mañana en Toronto.
Allí la legislación local establece que el alcohol puede servirse en hostelería desde las 9 de la mañana hasta las dos de la madrugada. Pero el primer ministro estatal, Doug Ford ha aprobado una excepción para el partido: se podrá empezar a servir alcohol desde las seis de la mañana, lo que implica que los bares en los que el público se congregará a ver el partido estarán abiertos desde esa hora.

“Todo el país estará viendo el domingo por la mañana cómo nuestro equipo de hockey masculino juega por el oro olímpico. Para ayudarnos a celebrar y animar al Equipo de Canadá, la provincia permitirá que los bares y restaurantes de toda la provincia vendan alcohol a partir de las 6 de la mañana. ¡Unámonos todos, apoyemos a las empresas locales y animemos al Equipo de Canadá!”, escribió el primer ministro Ford escribió en un comunicado emitido a través de las redes sociales.
La medida se produce semanas después de que algunos municipios y la alcaldesa de Toronto, Olivia Chow, permitieron localmente la medida. Esto ya se realizó para eventos como el mundial femenino de fútbol y otros eventos que, por cambio horario, se jugaban a primeras horas de la mañana canadiense.
El hecho es que, en otros ámbitos, los partidos y eventos de este tipo suelen estar acompañados de la 'ley seca' que prohibe el alcohol, vetado también en otros deportes como el fútbol en España. La medida, por tanto y a despecho de admoniciones puritanistas, habla de civismo social y de un espíritu lúdico y de moderación autónoma que se da también en otros ámbitos como el rugby a nivel mundial.
Se habló, por cierto, de que el presidente de EE.UU Donald Trump podría desplazarse a Milán para animar a su equipo durante el partido pero en las últimas horas no se ha producido ningún movimiento al respecto. Quizá se le haya advertido de que sí, es 'ice hockey', pero no el ICE que él defiende...
Comentarios