Pase ya lo que pase, la temporada del Celta está siendo fantástica. Ahora se juegan la matrícula y la derrota ante el Alavés es de las que deja aprendizajes y devuelve a la tierra al equipo vigués. Un partido ganando como local por 3-0 a la media hora y que se acaba perdiendo, no suele ser habitual en el fútbol.
Tenía razón Claudio Giráldez cuando en la previa del encuentro insistía en focalizar todo en el partido ante el Alavés. Por ello las nueve rotaciones de este domingo. El técnico seguirá insistiendo en los 43 puntos para la permanencia virtual, a pesar del sexto puesto en la tabla.
A la media hora, el encuentro caminaba en dirección a consagrar a Ferran Jutglà. Ocho goles esta temporada, seis en las cinco últimas semanas y estrenándose en Balaídos como realizador. “La sensación es muy mala. Ha pasado todo tan rápido que no hemos cortado su dinámica. No hemos sabido jugar el otro fútbol, que ellos han sabido cuando han estado por delante. Hemos dejado de jugar el balón. Hay que aprender de esta segunda parte, el perder nuestra identidad, el seguir jugando al fútbol, el sacar el balón, el ser contundentes, el competir”, lamentaba el delantero.
Todo ello día que marcó sus dos primeros tantos en Balaídos: “Al final no sirven de nada. Estábamos 3-1, casi 3-0 al descanso. Estábamos con una sensación espectacular, se nos ha ido el partido y nos hemos quedado con cara de tontos”.
El partido puede tener más secuelas que las anímicas, ya que Radu jugó lesionado los últimos 20 minutos y habrá que estar pendiente de las pruebas médicas al meta, que estaba previsto que viajase este lunes con la selección rumana.

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