- Celta 3-4 Alavés. El Alavés logra una remontada de Primera en Balaídos
Corría el minuto 37 por Balaídos y la sensación era que todo lo que había podido salir mal en la corta etapa de Quique Sánchez Flores al frente del Alavés se había cumplido. Cuatro puntos perdidos en el descuento en sus dos primeros encuentros y una primera parte para el olvido en Vigo donde el Celta se había puesto 3-0 en el marcador. 18 minutos terroríficos en los que Jutglá, por partida doble, y Hugo Álvarez habían mandado al conjunto babazorro al rincón de pensar.
Soñar con cualquier cosa que fuese salir de Balaídos con algún punto en el bolsillo era algo imposible. El rostro de Quique en el banquillo era un reflejo de la situación tan compleja de su equipo. El gol de Toni Martínez justo antes del paso por los vestuarios suponía un ligero atisbo de esperanza. Para entonces, el entrenador madrileño ya tenía decidido que tocaba realizar una revolución en el descanso. Cuatro cambios de golpe en busca del milagro.
Y la remontada llegó. Vaya que sí llegó. La visita a Balaídos de 2026 forma parte de uno de los partidos históricos del Alavés. Nadie contaba con voltear el 3-0 desfavorable con el que parecía encaminarse al descanso. Y la locura se desató con el gol de Abde Rebbach a falta de un cuarto de hora para el final. Entre medias, Toni Martínez y Ángel Pérez sacaron al equipo de la oscuridad y llenaron de dudas a un Celta que todo lo que hizo bien en el primer tiempo lo tiró por la borda en la segunda parte.
El Alavés se marchó ayer de Balaídos con mucho más que tres puntos en la buchaca. Un punto de inflexión necesario para un equipo que acumulaba seis jornadas sin ganar, que había encadenado desenlaces fatales en los dos últimos partidos y estaba encaminado a volver a pisar los puestos de descenso. Pero el equipo se levantó, tiró de garra y fe para lograr una hazaña que bien puede valer una permanencia al final de temporada.
La forma en la que se estaba produciendo la derrota en Vigo aidos dejaba muy tocado al Alavés en su pelea por la salvación y, de la misma manera, el inverosímil triunfo logrado le permite volver a ver el vaso medio lleno. Sacar conclusiones de todas las cosas que se hicieron mal en una primera mitad en la que Sotelo y Jutglá destrozaron al equipo vitoriano es tan importante como quedarse con la mentalidad de los futbolistas para levantarse cuando nadie contaba con ellos. Hay partidos que cambian el rumbo de un curso y el de Vigo debe hacerlo.
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