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La historia está hecha para que algunos hombres la cambien. Manolo Santana fue pionero en 1966 y Rafa Nadal ejerció de sucesor 42 años después en el All England Club, la catedral del tenis. Hasta hoy allí reinaba un suizo llamado Roger Federer que parecía invencible, un extraterrestre con raqueta. Lo siguió siendo hasta que la última bola de una final memorable, que duró cinco horas y que se vio retrasada e interrumpida dos veces por la lluvia. Jugaban dos campeones pero sólo podía ganar antes de que anocheciese y un marcador para la historia: 6-4,6-4, 6-7, 6-7 y 9-7 para Míster Nadal.
Rafa Nadal ofreció sus primeras impresiones en la hierba del All England Tennis Club después de otra hazaña. El mallorquín acabó con el reinado de Federer en Wimbledon en el último lustro y alzó al cielo londinense el trofeo soñado. El español elogió al número uno del mundo del que dijo que es el mejor tenista de la historia y comentó que "es imposible explicar esto. Estoy muy feliz, he conseguido mi torneo favorito y he cumplido un sueño".
Un huracán llamado Rafa Nadal pasó por encima de la historia, fulminó el gafe español en la hierba de Wimbledon y se convirtió en el sucesor de Manolo Santana. 42 años después un español volvió a inscribir su nombre con letras de oro en el palmarés masculino, tocando el cielo gris y romántico que siempre ha acompañado el All England Tennis Club.
Ha superado en lo más alto del cajón las 200 semanas de forma consecutiva... y sigue sumando..