
- CARLOS ESPINOSA
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Aunque todavía estamos en tiempo de borrascas, la primavera se acerca y muy pronto rescataremos de la guantera las gafas de sol que casi se vuelven inseparables en verano. Y si no tenemos unas en el coche, cogeremos unas que tengamos por casa, tal vez las últimas que compramos. Ponérselas cuando el sol nos pega desde un cielo sin nubes resulta muy útil porque aumenta la comodidad para nuestros ojos. Sin embargo, pocos saben que ciertas gafas pueden ser la causa de que nos pongan una multa aunque estén nuevecitas y sin una mota de polvo.
La normativa de tráfico exige mantener siempre una visibilidad adecuada al volante. Esa obligación es algo tan lógico que no merece ni ser explicada, aunque la Dirección General de Tráfico la incluye entre las reglas básicas de conducción. Es allí donde se explica que el conductor debe mantener una visión clara de la vía, de las señales y del resto de usuarios. Cualquier elemento que limite esa capacidad puede dar lugar a una infracción.
Sil filtros muy oscuros
Las gafas de sol entran dentro de esa categoría cuando reducen demasiado la visibilidad. El problema surge sobre todo con los modelos que incorporan filtros demasiado oscuros y que están diseñados para entornos de luz muy intensa, como la alta montaña o las actividades de nieve.

La clasificación de los filtros solares en gafas sigue un sistema internacional que divide las lentes en cinco categorías. La categoría 0 apenas oscurece la visión. La categoría 1 ofrece una protección ligera. La categoría 2 se considera adecuada para una luminosidad moderada. La categoría 3 aparece como la más recomendable para la conducción habitual. Y la categoría 4 bloquea una cantidad muy elevada de luz y se reserva para condiciones extremas.
200 euros de multa
El problema surge cuando un conductor, que tal vez sea aficionado a los deportes de nieve, utiliza gafas de categoría 4 al volante. Estas lentes pueden resultar demasiado oscuras para circular con seguridad en determinadas situaciones, como puede resultar la entrada en un túnel, un cambio brusco de iluminación o un tramo de sombra. En ese contexto, un agente puede interpretar que el conductor circula con visibilidad reducida y la sanción puede ascender a 200 euros.
Los especialistas en seguridad vial explican que el problema no se limita únicamente al nivel de oscuridad de las lentes: algunos filtros muy intensos pueden alterar un poco la percepción de los colores, y ese efecto puede influir en la identificación de señales luminosas, semáforos o luces de freno de otros vehículos.

Las gafas polarizadas también generan ciertas dudas entre los conductores. Este tipo de gafas elimina reflejos y mejora la comodidad visual en muchas situaciones. Sin embargo, algunos paneles digitales o pantallas pueden resultar menos visibles cuando se utilizan filtros polarizados. La mayoría de gafas modernas corrige este efecto, aunque sigue siendo una cuestión que algunos expertos recomiendan tener en cuenta.
Mejor, de categoría 2 o 3
La recomendación general consiste en utilizar gafas de categoría 2 o 3 cuando se conduce. Estas lentes ofrecen una protección suficiente frente al deslumbramiento sin reducir en exceso la visibilidad de la carretera. Además, permiten adaptarse con rapidez a cambios de iluminación, como túneles o zonas arboladas.
Los fabricantes de gafas suelen indicar esta información en el interior de la patilla o en la documentación. El etiquetado incluye la categoría del filtro solar y, en muchos casos, en esta misma etiqueta hay un símbolo de un coche tachado indicando que el modelo no resulta adecuado para conducir.

Más allá de la posible sanción, no podemos olvidar que el uso de gafas apropiadas influye en la seguridad. El deslumbramiento solar figura entre los factores que provocan numerosos incidentes en carretera cada año, y un sol bajo al amanecer o al atardecer puede reducir la visibilidad de forma considerable durante varios segundos.
Ojo con la forma y el color
Los expertos en seguridad recomiendan, además, elegir monturas que cubran bien el campo de visión lateral, ya que las que tienen unos cristales demasiado pequeños permiten que la luz entre por los laterales y generan reflejos que pueden resultar molestos al conducir.
Otro aspecto importante tiene que ver con el color de las lentes. Los tonos grises o marrones suelen ofrecer una percepción más natural de los colores de la carretera. Este tipo de filtros facilita la identificación de señales y semáforos sin alterar demasiado la percepción visual.
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