Cuando las barbas de tus vecinos..." Es lo que todos váis a pensar cuando escuchéis lo que trama el gobierno británico para hacer frente a una realidad: la reducción de ingresos vía impuestos por la electrificación del parque automovilístivco británico.
Los 25.000 millones de libras (más de 28.000 millones de euros) que recauda el fisco británico por los impuestos sobre carburantes se verán notablemente limitados en el futuro por las previsiones de ventas de coches eléctricos, que apuntan a que en 2030 supondrán el 80% del total de entregas. De hecho, se calcula que los actuales 1,5 millones de coches de baterías pasarán a ser seis millones en 2028.
Impuesto para combustible... eléctrico
Por eso, las autoridades británicas van a establecer un impuesto específico para compensar esa situación. Y el destinatario de la nueva tasa es... el 'culpable' de ello: los coches eléctricos (también los híbridos, aunque en este caso la cantidad a pagar no se ha filtrado). Los presupuestos que el gobierno laborista británico está ultimando (y que deberían aprobarse durante este mes de noviembre) establecen una carga de tres peniques por milla (unos tres céntimos de euro al cambio) como equivalente al impuesto sobre el combustible que pagan los vehículos gasolina o diésel.
La nueva tasa se pagará en adelanto cada año, en base a una estimación de kilometraje qiue hará el propietario del vehículo y que posteriormente se cotejará, de modo que si recorre menos el excedente quede vigente para el siguiente año y si se excede, pague un sobreprecio.
Esta tasa supondría un sobrecoste para los propietarios de un coche eléctrico unas 250 libras anuales (283 euros) y se estima que entrará en vigor en 2028. Además, viene a sumarse a las 195 libras anuales -220 euros- del Vehicle Exclusive Duty (algo parecido al impuesto de circulación español) que los coches eléctricos empezaron a pagar desde el 1 de abril de este año 2025. Por tanto, de no pagar impuestos, pasarán a hacerlo por duplicado... en apenas tres años.
Financiar las carreteras, como en los 'peajes' españoles
La justificación para aplicar este nuevo impuesto a los coches eléctricos te sonará de algo que hemos escuchado (y seguramente volveremos a hacerlo) en tiempos no tan lejanos: "Es justo buscar un sistema fiscal que financie de manera justa las carreteras, las infraestructuras y los servicios públicos", es decir, los famosos 'peajes' de los que tanto se ha hablado en España.
Por el contrario, las reacciones en contra -tanto de usuarios como de los propios fabricantes- inciden también a un argumento habitual: "Esto puede contribuir a ralentizar la transición hacia la movilidad eléctrica", sobre todo cuando el volumen de vehículos limpios no está respondiendo a las expectativas... ni siquiera en Reino Unido.



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