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Cuesta menos de 29.000 euros, mide lo mismo que un Kia Sportage y llega desde China con la ambición de hacerse un hueco en uno de los mercados más competidos de Europa. El BAIC X55 es la apuesta del gigante asiático (Beijing Automotive Industry Corporation, uno de los cinco principales fabricantes chinos) para ganar visibilidad en España… y nosotros ya lo hemos probado.
Porque la ofensiva de marcas chinas no se detiene. Poco a poco han pasado de ser una curiosidad a convertirse en una alternativa real para muchos compradores, sobre todo gracias a una receta sencilla: mucho equipamiento, diseño atractivo y precios ajustados. El X55 sigue exactamente ese camino.
Un SUV grande y con buena presencia
Se trata de un SUV de tamaño medio (4,62 metros) a la vieja usanza: sin hibridación, con un motor gasolina de pequeña cilindrada (1.5 litros, cuatro cilindros turbo), potencia suficiente para un uso polivalente (177 CV) y la comodidad del cambio automático (de siete marchas) como una opción de transmisión (con tracción delantera únicamente).
El BAIC X55 es un coche que estéticamente resulta más que aceptable. Tiene bastante presencia (su cintura con mucha chapa y el techo bitono ayudan) y una cara moderna, con faros muy horizontales y más peso para la parrilla inferior, decorada muy al gusto chino (nos ha recordado mucho en esta zona al nuevo Omoda 7).
Detrás también es agraciado, con pilotos con continuidad horizontal más allá del portón trasero y un original alerón de techo partido. Quizá lo que más chirría (aunque seguramente en su mercado original sea apreciado) sea el cromado de la parte superior de la línea de ventanas que se extiende hasta el pilar C creando un remate un poco raro para lo que estamos acostumbrados en Europa.
Dentro nos ha gustado incluso más, con bastante presencia de materiales blandos o, al menos, plásticos forrados con materiales suaves al tacto. Eso sí, la concepción general del salpicadero es totalmente minimalista, con el cuadro de relojes digital, el volante, el monitor central... y poco más. De hecho, apenas hay algún botón físico fuera del volante, lo cual nos lleva a uno de sus puntos flacos: la pantalla.
Interior bueno, pero no perfecto
Su tamaño es bueno (10,2 pulgadas), pero los grafismos no son los más modernos que hayamos visto, precisamente. Además, acumula demasiadas funciones. En especial, resulta demasiado farragoso manejar la climatización desde ella, aunque tiene un menu fijo en su parte inferior. Y, además, los indicativos de cada función son pequeños y se leen con dificultad.
Resulta curioso ver el diseño deportivo de los asientos, con los reposacabezas integrados, que no pegan mucho con un coche que es más bien burgués... pero tampoco molestan. Sobre todo porque son muy cómodos (hemos podido comprobarlo en un viaje largo). Además, el espacio en las plazas traseras es sobresaliente en todas las mediciones, tanto a la altura de las rodillas, como de los hombros o la cabeza.
Para completar este vistazo al interior un detalle que nos gusta, la funcionalidad de la consola central (con muchos huecos para dejar objetos) y otro que no tanto: la moldura de color amarillo de los aireadores laterales del salpicadero, que no viene al caso...
Un motor que cumple, pero nada más
Mecánicamente el BAIC X55 se mueve gracias a un propulsor tetracilíndrico de 1.5 litros de cilindrada, turboalimentación y 177 caballos de potencia (con un par de 305 Nm). Es un propulsor desarrollado por BAIC junto a la alemana Meta y, a nivel práctico, resulta voluntarioso... pero sin más.
Mueve al coche con solvencia, siempre que no le exijamos aceleraciones fulgurantes y, lo mejor de todo, es que lo hace con suavidad. No vibra ni suena demasiado salvo en momentos puntuales (como en fuertes aceleraciones donde requiramos de toda su potencia).
Ahora bien... no le pidamos que nos deleite con consumos bajos, porque no lo hará en ningún caso. Tanto en ciudad como en carretera resulta imposible bajar de los siete litros, que es una cifra que ya está al alcance de muchos modelos equivalentes, incluso sin hibridación alguna. Y eso siempre que nos movamos en velocidades con las que nos ganemos una mención honorífica de la DGT. En el momento en el que subamos el ritmo en autovía, estaremos más cerca de los nueve litros que otra cosa.
El BAIC X55 nos permite gestionar el cambio (de doble embrague) de forma manual, pero no con levas, sino desplazando hacia la derecha el selector del cambio automático y operándolo desde ahí. Hay cuatro programas de conducción (Eco, Sport, Confort y Smart) pero no hemos llegado a entender bien lo que hace con las selecciones. Para nuestra prueba circulamos siempre en Eco... pero en ocasiones, al arrancar al día siguiente lo hacía en Sport... y otras mantenía nuestra selección de la jornada anterior. También hemos tenido algún que otro 'bug' pasajero con el cuadro de relojes, en el que durante un segundo los contadores del consumo desaparecían , aunque luego volvían a su ser.
Y en cuanto a su dinámica... cumple (que no es poco para un fabricante chino), pero no enamora. La dirección tiene un buen tacto y sus suspensiones son blandas... (lo cual sale a relucir si nos lanzamos demasiado a tumba abierta en una curva), pero en el resto de circunstancias agradeceremos el rodar cómodo que nos brinda.
Equipamiento cerrado y un precio interesante
BAIC trae su X55 a España con un equipamiento cerrado, de manera que no hay que complicarse estudiando opciones... sobre todo porque está muy bien dotado.
Así, ofrece asientos de cuero ecológico con calefacción y ventilación, techo panorámico de cristal, sistema multimedia compatible inalámbricamente con Apple CarPlay (aunque durante nuestra prueba se desconectó en alguna que otra ocasión), climatizador bizona, portón trasero automático, equipo de audio con ocho altavoces, faros LED (por cierto, con la función de luces largas automática que necesita una mejor regulación de los sensores para no deslumbrar).. y garantía de cinco años o 100.000 kilómetros.
Dejamos para el final la que es su mejor baza: el precio. Porque el BAIC X55 tiene un PVP de 31.995 euros... que puede reducirse a 28.995 si lo financiamos con la oferta de la marca. Sin duda una tarifa más que ajustada para un coche de su porte que, por ejemplo, juega la misma liga que coches como el Kia Sportage o el Renault Austral entre los europeos y el MG HS entre sus compatriotas chinos (con el que pierde la batalla del precio, por cierto).






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