Big Three, una garantía de éxito
jueves, 28 julio 2011, 18:57
Durante el último curso lo escuchamos y leímos hasta la extenuación en cualquier medio de comunicación NBA: Big Three, Big Three, Big Three... 
Y es que desde que los tres amigos de la generación de 2003 decidieran reunirse en Miami para intentar el asalto al anillo, han vuelto a poner en de moda una filosofía que se resume así de fácil: un equipo junta a tres estrellas y las acompaña de una serie de lugartenientes de perfil (bastante) más bajo que bailan al son que marcan sus líderes.
El caso es que esa modalidad no es, aunque parezca mentira, nueva.
Centrándonos en los últimos 30 años (desde que tuve conciencia para poder elegir seguir esta competición), varios conjuntos triunfadores se basaron en este formato.
Hubo varios que eligieron otro camino, logrando también llegar a lo más alto, por supuesto.
Recuerdo los Celtics de 1984 y 1986, que basaron su éxito en cuatro grandes jugadores (Bird, McHale, Parish y Dennis Johnson), mientras que en el título del 81 fueron la pareja 'Larry Legend' y 'The Chief' los que llevaron a los verdes hasta lo más alto.
Un formato parecido al de los Lakers de 1980 y 1982, que consiguieron aquellos títulos con una columna vertebral formada por Jabbar, Johnson, Nixon y Wilkens.
Luego está la variante en la que todo gira en torno a un solo hombre. Él marca el camino y en él comienza y termina todo. Ejemplos: los Rockets de 1994 y 1995 (Olajuwon), los Heat de 2006 (Wade) y los Mavs de este año (Nowitzki).
En las antípodas se ubican los Pistons, tanto en sus títulos de 1989 y 1990 como en el de 2004, quienes optaron por plantillas profundísimas y sin ningún jugador que sobresaliera exageradamente del resto. Rotaciones incluso de diez hombres que terminaban por desgastar al rival y con un líder sobre la cancha en el puesto de base (Thomas y Billups), para hacer jugar al resto.
Por último, tenemos la opción elegida por los Lakers en sus últimos anillos, conseguidos por obra y gracia de una pareja (exterior+interior) que se repartían méritos casi a partes iguales. En 2000, 2001 y 2002 fueron Kobe y Shaq, mientras que en 2009 y 2010 'La Mamba' y Pau Gasol iluminaron el camino del Olimpo.
Algo parecido a lo que lograron los Spurs en 1999, aunque los texanos lo hicieron con dos interiores al mando. Un jovencísimo Tim Duncan y el más maduro David Robinson se las apañaron para ganar el título en el año del anterior lockout.
Repasados los casos en los que se optó por otros formatos, vamos ahora a recordar aquellos equipos que tuvieron en un B3 la razón principal del éxito.
El primero fue el que llevó a los Philadelphia 76ers al último anillo de su historia (1983). El terceto formado por Mo Cheeks, Julius Erving y Mo Malone resultó capital para que la ciudad del amor fraternal saboreara las mieles del éxito gracias a unos playoffs casi inmaculados (una sola derrota). A decir verdad, contaron con un desatado Andrew Toney que se fue hasta los casi 20 puntos por partido, pero los que realmente cortaron el bacalao fueron el base, el alero y el center.
Con la llegada de James Worthy, en 1982, los Lakers juntaron al trío que representó como nadie el archifamoso Showtime. Kareem, Magic y Worthy consiguieron tres anillos, además de llegar los tres juntos a otras dos finales. El rebote de Jabbar, que cede a Magic para que éste le dé un 'no-looking pass' a Worthy y el alero hunda el balón a una mano en el aro, en un clásico inolvidable. Contaron con compañeros de postín como Byron Scott, Cooper, AC Green o McAdoo, pero ellos tres lo eclipsaron todo.
Michael Jordan tuvo que esperar a que los jovenzuelos Scottie Pippen y Horace Grant se hicieran hombres para lograr, en 1991, el primero de los tres títulos consecutivos de los Bulls. Evidentemente, era el 'His Airness' quien lo dominaba todo, pero sin el trabajo bajo tableros de Grant y la polivalencia de 'Pip', el título habría tardado bastante más en llegar. Los Cartwright, Paxson o Armstrong aprovechaban a la perfección las migajas que su glorioso Big Three les dejab
a.
Tras su primera retirada, MJ volvió en 1995 para liderar a partir del año siguiente un nuevo threepeat. Muchas caras diferentes respecto al primero, pero dos fundamentales que repetían (Phil Jackson aparte). Para los anillos del 96, 97 y 98, Jordan & Pippen contaron con Dennis Rodman en el papel de Grant. Estos nuevos Bulls tenían más calidad que los anteriores y en la 95/96 lograron el fabuloso récord de 72-10 en Regular Season, marca que perdura como la mejor de la historia. Toni Kukoc, Steve Kerr, Luc Longley y Ron Harper fueron unos lugartenientes de lujo.
También es obligatorio citar a la sociedad formada Tony Parker, Manu Ginobili y Tim Duncan en San Antonio. Con los tres al frente, el equipo texano consiguió tres anillos (2003, 2005 y 2007) en otras tantas Finales, además de dominar los tempos de las temporadas de manera magistral, imprimiendo, tras el parón del All-Star, una marcha imposible de seguir para sus rivales, y dejando una sensación de superioridad muchas veces aplastante. Finley, Horry y Bowen acompañaron al trío más internacional.
Por último, el B3 que devolvió a la actualidad el término cuando en el verano de 2007 Kevin Garnett y Ray Allen se unieron en Boston a Paul Pierce. Los Celtics decidieron probar este formato para intentar cerrar 22 años de sequía, y lo lograron en 2008 con una actuación sobresaliente de sus estrellas y los secundarios (Rondo, Perkins y Posey) cogiéndose a rueda para alcanzar el 17º anillo de los 'orgullosos verdes'.
Estos son los seis Big Three de las tres últimas décadas que han llegado a lo más alto, repartiéndose un total de 14 títulos.
Un formato al que han acudido los Heat para intentar devolver el anillo a South Beach. De momento, van bastante bien encaminados, pero… ¿lograrán Wade, LeBron y Bosh su objetivo? ¿Se deshará este glamouroso Big Three antes que el Larry O’Brien regrese a Florida? ¿Es este el mejor formato para que los Heat alcancen la gloria?
Visto lo visto, mucho se deberían torcer las cosas para que dentro de diez meses (lockout mediante) no debamos incluir a este B3 entre los más grandes, aunque igual aparece un Nowitzki de la vida que vuelve a amargar el verano a los Beach Boys.
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