PROBLEMAS
DE JUVENTUD ALEJAN A LOS SEAT DE LOS PRIMEROS PUESTOS
Makinen pasa a la acción y se alza con el liderato
Tommi Makinen
(Mitsubishi Lancer) lidera la hexagésimo séptima edición del Rallye
de Montecarlo, tras disputarse la segunda etapa, cuyos dos últimos
tramos se han disputado con pasos sucesivos por el célebre 'Col del
Turini', en los que el piloto finlandés se adjudicó uno de los dos
triunfos parciales.
El francés Gilles Panizzi (Subaru Impreza) logró situarse líder de
la clasificación provisional merced a ser aceptada su apelación respecto
a la penalización que el lunes le impusieron al inicio del primer
tramo, por salir del parque cerrado empujando su coche, algo que el
nuevo reglamento permite, lo que supuso treinta segundos menos en
su cuenta particular y por apenas cinco segundos colocarse primero.
Sin embargo en esta segunda etapa tuvo que volver a ser empujado en
el parque cerrado y aunque esta circunstancia ya quedó clara que no
es penalizable, sí lo es cuando ello obliga a salirse de la ruta del
rallye, como así parece que sucedió en esta segunda ocasión.
Panizzi resiste
El francés, que al final de la jornada pagó el esfuerzo realizado
con problemas mecánicos en su vehículo, no pudo aguantar el feroz
ataque que, a pesar de las dificultades con los frenos y transmisión,
le dedicó Makinen durante todo el día.
Aunque mantuvo la segunda plaza en la clasificación general, su desventaja
frente a Makinen, que tuvo que cambiar los triángulos de dirección
y los frenos delanteros tras el séptimo tramo especial, era ya de
casi un minuto (56.1), lo que frente a un rival de la talla del finlandés
es ya una diferencia casi insalvable, como en los últimos tramos se
demostró. Si a ello se unen los problemas que el francés tuvo hasta
la segunda plaza se le ha complicado a Panizzi, pues por detrás viene
rápido y muy regular otro finlandés, de la experiencia de Juha Kankkunen,
al volante de un Subaru Impreza.
Problemas
para los Seat
No fueron mucho mejor las cosas para los representantes de la marca
española de automóviles Seat, por lo menos por lo que al italiano
Piero Liatti se refiere, pues sus mecánicos tuvieron que trabajar
a destajo ya que desde la primera especial del día el nuevo Córdoba
WRC manifestó algunos problemas de frenos, que luego se agravaron,
a los que se unieron también la rotura de una llanta delantera. Después
de ese primer tramo especial del día, el sexto de la competición,
se procedió al cambio de discos delanteros, al igual que en el vehículo
del finlandés Harri Rovanpera, mucho más regular durante toda la jornada.
Tuvieron también que sustituirle la centralita electrónica del cambio
a Liatti antes de iniciar los dos últimos tramos, en los que el transalpino
intentó defenderse como pudo de los ataques que el británico Colin
McRae (Ford Focus) -sobre el que pesa una posible descalificación
por no cumplir la bomba de agua de su vehículo con el reglamento técnico
de la competición- le propinó.
En el primero de ellos McRae le restó 18 segundos, lo que prácticamente,
de repetirse la actuación, arrebataba a Liatti la cuarta plaza de
la general al término del segundo día de competición, pero en la segunda
el italiano tuvo graves problemas mecánicos que le hicieron perder
más de cuatro minutos respecto al ganador y con ello la cuarta plaza
de la general, de la que se vió desplazado hasta la novena posición,
por detrás de Rovanpera, quien de esta forma gana un puesto en detrimento
de su compañero de escudería. Liatti se quedó, literalmente, sin freno
de pie, por lo que tuvo que hacer buena parte del último tramo exclusivamente
con el de mano, circunstancia que mermó en demasía su actuación y
que le ha costado unos buenos puestos y los primeros puntos de Seat
en el Mundial de rallyes.