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| La
opinión del experto |
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Por Miguel Sanz
Miguel Sanz es uno de los especialistas
en motor de MARCA
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| Ferrari, grazie a Dio |
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Ferrari logró
al fin, grazie a Dio (gracias a Dios) hacer justicia
con la historia de la Fórmula 1 y Michael
Schumacher con la suya propia. El uno por el otro
han logrado barrer para casa y el genial piloto
alemán ha acercado más el palmarés
de Ferrari al propio mito de la Scudería,
varios cuerpos por delante de su currículum
real. Ferrari llevaba 21 años sin rascar
más que dos títulos de constructores.El
equipo más famoso y con más presupuesto
cumplía dos décadas viviendo de las
rentas y muchos de ellos en la atrofia organizativa
y deportiva.El triunfo de ayer no es si no la siembra
de una cosecha iniciada en 1993, cuando el nuevo
presidente Luca De Montezemolo tomaba las riendas
de la empresa y el pequeño francés
Jean Todt las de la división deportiva.
La mágica y anciana Ferrari volvió
a nacer para los éxitos y el mejor piloto
del mundo, un alemán multimillonario, ha
sido el encargado de ajustar cuentas con una historia
moderna cercana al fracaso en lo deportivo, pero
que cierra el siglo que vio nacer los grandes premios
casi como empezó, con la grandiosa Ferrari
al mando del Mundial.
Schumacher, en el Olimpo
Era tanto el esplendor de Ferrari y del propio Schumacher,
que a nadie le importó ayer haber asistido
a la carrera más aburrida de la temporada.
El Gran Premio de Japón fue uno de los tácticos
y estratégicos que se deciden en los boxes,
y Suzuka sólo vio el adelantamiento de Hakkinen
sobre Schumacher en la salida. Un espejismo, porque
al final una vez más Ross Brown dio otra
lección de ajedrez a los pensadores de McLaren
y se llevó el gato al agua cuando más
se necesitaba. Una derrota, aplazar la lucha hasta
la última cita de Malasia hubiera despertado
a toda la colección de fantasmas que Ferrari
padecido desde 1979. Pero ni Brown, ni Todt lo permitieron,
y por encima de ellos Schumacher, obsesionado con
terminar con el gafe, que Italia gritara la victoria
y que su palmarés le aúpe al Olimpo
de los más grandes de la historia. Así,
aunque perdió la primera posición
en cinco segundos y todo el trabajo del fin de semana
se venía abajo, empujó si cabe con
más fuerza. Durante más de una hora,
40 vueltas a Suzuka, no cedió más
de cuatro segundos con Hakkinen, resistiéndose
a que otra vez el trazado nipón le fuera
contrario a Ferrari y a él mismo.El finés
iba a tener que ganarle con sangre y sudor, con
todas la armas, y la de la estrategia, el único
resquicio que vio el alemán, se convirtió
en la senda de la victoria.Hakkinen sintió
toda esa fuerza sobre él y fue incapaz de
oponer resistencia una vez superado sin ser adelantado,
porque ayer nadie le podía quitar la gloria
a Ferrari/Schumacher. Ya era su hora. |
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