La crisis Vinicius y las últimas revoluciones en la delantera del Real Madrid
El actual panorama de dudas sobre el brasileño y su frenazo en su rendimiento goleador invitan a pensar en posibles cambios en la delantera merengue

- REDACCIÓN MARCA
La situación de Vinicius en el Real Madrid es especial. Abocado a una llamativa sequía goleadora, que le hace estar en blanco desde hace 17 partidos. Son 1.334 minutos sin lograr marcar. Demasiados para una estrella que, además, acapara focos por lo que sucede fuera de los terrenos de juego y eso hizo que, en el último partido del año 2025 en el Bernabéu ante el Sevilla, el público se dividiera con más pitos que aplausos cuando Xabi Alonso lo retiró del terreno de juego.
Una situación de anomalía para el futbolista brasileño, que desde que reventó en el crack mundial que es ahora (allá por 2021) había visto como era habitualmente situado en la balanza de los jugadores que apuntan mucho, pero se quedan por el camino. Él mismo con sus regates, goles y estilo lo cambió todo para ser el máximo aspirante a un Balón de Oro que, en 2024, acabó por dejarlo tocado y en la búsqueda, otra vez, de su mejor versión.
Una salida ya no tan descabellada
Ahora la ruleta ha vuelto al punto de salida, con una parte importante del madridismo señalando que su salida del club blanco, lejos de ser un problema, sería una solución. Cerca del 80% pedía recientemente en una encuesta que la venta sería una fórmula ideal de poner punto y final a esta situación y, de paso, generar ingresos por un jugador que todavía no ha renovado con los merengues.
Si se produjera ese escenario, si Vinicius dejara recientemente el Real Madrid, el escenario sería relativamente novedoso en un club que no suele estar llamado a las revoluciones, pero que, de vez en cuando, abraza cambios radicales para continuar en la senda de su éxito. En la delantera no han sido tantas las veces que el club ha modificado notablemente su ataque para presentar, al siguiente curso, un ataque totalmente nuevo.
El próximo curso podría ser uno de ellos visto que tampoco Rodrygo las tiene todas consigo de seguir en Madrid. De hecho, aunque de forma remota, las apuestas de Betfair ya empiezan a vislumbrar un futuro en la Premier. Estos pronósticos dan incluso opciones -escasas- de que el brasileño firmara ahora por Liverpool o City, con una probabilidad implícita del 12,5% para que fiche por alguno de estos dos equipos.
Con Endrick ya cedido en el Lyon para intentar ser mejor, la incertidumbre vuelve a rondar un ataque que tiene en Mbappé (sobre todo) y en Gonzalo sus dos elementos de mayor regularidad. Aunque tampoco está claro qué pasará con el canterano, jugador más testimonial que regular en el ataque del Real Madrid.
La revolución de 2009…
Así las cosas, ¿cuándo han sido las últimas revoluciones en el Real Madrid y su delantera? Antes de nada, hay que definir qué es una revolución. En el caso del Real Madrid lo podríamos señalar como la llegada de dos o más delanteros potentes para ser titulares y hacer época, algo que no se ve en Concha Espina desde 2009.
Entonces, con el retorno de Florentino Pérez al Real Madrid, se hizo un gigantesco esfuerzo para armar un equipo que fuera legendario. No se consiguió en el corto plazo, pero sí en el largo. Y en ese verano de 2009, el Real Madrid acometió dos fichajes históricos en ataque. A saber: Cristiano Ronaldo y Benzema. El primero dio rendimiento inmediato y después lo incrementó. El segundo no se ganó la titularidad al inicio, peleando con Raúl e Higuaín por el puesto, pero acabo como otra figura legendaria del equipo merengue. Dos fichajes que entonces se hicieron para que fueran sí o sí titulares en el Real Madrid. Acabaron haciendo honor a las expectativas para marcar época.
… y la revolución de 1996
Antes de aquella revolución, la nada. Hay que remontarse hasta el verano de 1996 para ver algo parecido cuando, al calor de la denominada ‘Ley Bosman’ de la que ahora se cumplen 30 años, LaLiga sufrió una embestida de inversiones que hizo que la mayoría de sus equipos hicieran fichajes de enorme gasto y conformar plantillas, en algunos casos, históricas. En el caso del Real Madrid, los merengues -con Fabio Capello al frente- ficharon a dos delanteros que también hicieron historia (y de qué manera) con la camiseta merengue.
De una tacada, el club revolucionó su delantera, dejó salir a Zamorano y Esnaider, se quedó con Raúl y fichó a Suker y Mijatovic, del Sevilla y el Valencia respectivamente. Los dos balcánicos fueron motor goleador aquella campaña para ganar de nuevo LaLiga y, en el caso de este último también fue clave para acabar ganando la Séptima, que se consiguió con un gol suyo ante la Juventus en la final de 1998.
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