Estados Unidos ha trasladado a Irán un ambicioso plan de 15 puntos junto a una propuesta de alto el fuego para intentar poner fin a la actual escalada en Oriente Medio. El presidente Donald Trump aseguró que el régimen iraní ya ha aceptado uno de los elementos clave: la renuncia a desarrollar armas nucleares.
“Han aceptado. Nunca tendrán un arma nuclear”, afirmó Trump, subrayando que ese punto es central en la estrategia de Washington. Sin embargo, desde Teherán no se ha confirmado públicamente ningún acuerdo en ese sentido.
Qué incluye el plan de EE. UU.
El plan, según diversas filtraciones, contempla medidas de gran alcance. Entre ellas, que Irán desmantele sus capacidades nucleares, entregue sus reservas de uranio enriquecido al Organismo Internacional de Energía Atómica y permita inspecciones completas en sus instalaciones.
También se exige el cierre de centros clave como Natanz, Isfahán y Fordo, así como la prohibición total del enriquecimiento de uranio en territorio iraní. En paralelo, Washington plantea limitar el programa de misiles iraní y obligar al país a reducir su influencia regional, especialmente el apoyo a grupos aliados.
A cambio, Estados Unidos ofrece el levantamiento de sanciones internacionales, asistencia para desarrollar un programa nuclear civil y la eliminación de mecanismos que permiten reactivar sanciones automáticamente.
El papel de mediadores y aliados
El plan habría sido trasladado a Teherán a través de Pakistán, que junto a Egipto y Turquía actúa como intermediario en las conversaciones. El jefe del ejército paquistaní, Syed Asim Munir, ha tenido un papel destacado en estos contactos.
Mientras tanto, Israel no participa directamente en las negociaciones, aunque fue informado previamente por la administración estadounidense.
Las exigencias de Irán y el choque de posiciones
Según varias informaciones, Irán ha respondido con condiciones propias, como el cierre de bases militares estadounidenses en el Golfo, compensaciones por ataques previos y el levantamiento total de sanciones.
Además, Teherán exige mantener su programa de misiles sin restricciones y poder imponer tasas en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio energético global. Un funcionario estadounidense calificó estas demandas de “ridículas e irrealistas”.
Un pulso abierto con consecuencias globales
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt dejó claro que las operaciones militares continúan mientras avanzan las negociaciones. La llamada Operación Furia Épica sigue activa con el objetivo de presionar a Teherán.
El desenlace sigue siendo incierto. Si el acuerdo prospera, podría suponer una desescalada histórica en la región. Si fracasa, el riesgo de una escalada mayor entre Estados Unidos y Irán seguirá aumentando.
El plan de Estados Unidos abre una ventana diplomática en uno de los conflictos más sensibles del mundo. La respuesta final de Irán determinará si la región avanza hacia una tregua o entra en una nueva fase de confrontación, con implicaciones directas para el equilibrio global y el mercado energético.
Las condiciones
- Irán debe desmantelar sus capacidades nucleares existentes.
- Irán debe comprometerse a no desarrollar jamás armas nucleares.
- Queda prohibido el enriquecimiento de uranio en territorio iraní.
- Irán debe entregar sus reservas de uranio enriquecido al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
- Las instalaciones nucleares de Natanz, Isfahán y Fordo deben ser desmanteladas.
- El OIEA debe tener pleno acceso a las instalaciones nucleares de Irán.
- Irán debe abandonar su “paradigma de aliados regionales”.
- Irán debe cesar la financiación, la dirección y el armamento de sus grupos afines.
- El estrecho de Ormuz debe permanecer abierto.
- El programa de misiles de Irán debe limitarse tanto en alcance como en cantidad.
- Irán debe limitar el uso de misiles a la autodefensa.
A cambio, Irán se beneficiaría de:
- El fin de las sanciones impuestas por la comunidad internacional.
- Asistencia estadounidense para impulsar su programa nuclear civil.
- Se eliminaría el mecanismo de "restablecimiento automático" que permite la reimposición de sanciones si Irán no cumple con lo estipulado.



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