Carlos Alcaraz es una leyenda de 22 años y es un tenista con palabra. Prometió que se iba a tatuar un canguro en caso de coronarse en el Open de Australia. Dicho y hecho. "Me tatuaré un pequeño canguro en la pierna, lo que no tengo claro todavía es si será en la derecha o en la izquierda".
El ruido del entorno. "Mucha gente hablaba de todo y dudaban de mi resultado aquí. Yo jugaba por mí, por mi familia y por mi equipo. No escuchaba nada".
Completar el Grand Slam en un año. "Sería una auténtica locura poder pelearlo, pero la manera de poder hacerlo es ir uno a uno. Ahora que tengo Australia y ya pienso en Roland Garros. No hay que dejar nada a nadie. Ganar los cuatro grandes el mismo año es complicado hacerlo y pensarlo. Es algo que me gustaría y a quién no le gustaría y ojalá se dé algún año".
Djokovic le cataloga de leyenda. "Yo creo que una leyenda no se forja con tres o cuatro años en el circuito. Obviamente, con lo que he conseguido, mucha gente me puede catalogar de leyenda: siete Grand Slam, muchos Masters 1000, 25 títulos, casi 70 semanas de número uno... Hay mucha gente que me puede considerar una leyenda si me retirara ahora mismo. Pero yo soy de la opinión que una leyenda se forja durante mucho tiempo. Ver a un jugador cada año yendo a los torneos con la misma ilusión, la misma hambre, la misma ambición. Cuando generas a la gente que ve tenis un sentimiento diferente es entonces donde estás forjando una leyenda".

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