Nadia Comaneci, con el Laureus honorífico
El aterrizaje de la Fundación Laureus para la celebración de su gala anual —imbatible de nuevo— ha devuelto al primer plano a los cazadores de autógrafos, mercaderes de tinta prestada que se posicionan en las puertas de hoteles, restaurantes, cercanías de alfombras rojas, con el fin de reclamar una firma sobre cualquier merchandising de famosos, para llevarlos luego al mercado de segunda mano y ganar unos cuantos euros.
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