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Reportaje MARCA

De campeones a exploradores: Roglic, Cañizares, Jordan, Bolt… y ahora Jacquelin, los cracks que cambiaron de deporte

Jacquelin se sube al ciclismo sin dejar el biatlón y se suma a una lista de deportistas que probaron suerte lejos de su disciplina original

Los campeones que cambiaron de deporte.
Los campeones que cambiaron de deporte.
Actualizado

Émilien Jacquelin no abandona el biatlón. Lo pausa. Seis meses con Decathlon-CMA CGM, una temporada en carretera, y en invierno volverá a la nieve y al rifle. Un paréntesis calculado, no una fuga. Quiere saber hasta dónde le lleva el cuerpo en otro terreno. Es una pregunta que muchos campeones se han hecho antes.

El caso más extremo sigue siendo Primoz Roglic. Campeón del mundo junior de salto de esquí en 2007, una caída le cambió el destino y la bicicleta le dio cinco Grandes Vueltas entre 2019 y 2024. No empezó de cero: empezó desde arriba, desde una base atlética y una cabeza formada en la exigencia. 

Roglic, en el ciclismo.
Roglic, en el ciclismo.

Nasser al-Attiyah ni siquiera eligió entre dos mundos: los habitó al mismo tiempo. Olímpico en tiro desde 1996 y piloto desde 2003, acumula seis victorias en el Dakar, la última en 2026, compaginando ambas disciplinas durante años. Luc Alphand siguió un camino parecido: Globo de Cristal en esquí alpino en 1997, y luego el Dakar en 2006 más Le Mans con equipo propio.

Un rey de la pista con Primoz: ¿Roglic o Pogacar?

Hay quien no llegó a dominar el nuevo deporte pero se mantuvo compitiendo al más alto nivel. Marion Jones volvió al deporte con 34 años, esta vez en la WNBA, sin grandes números pero dentro de la élite. Cameron Wurf encadenó remo olímpico, ciclismo profesional con cuatro Grandes Vueltas y triatlón sin bajar el listón en ninguna de las tres. Eric Heiden, cinco oros en el patinaje de velocidad en los Juegos de 1980, dio el salto a la bicicleta, ganó el campeonato de Estados Unidos en 1985 y llegó a correr el Tour de Francia.

Cech, sobre el hielo.
Cech, sobre el hielo.

Petr Cech es un capítulo aparte. Tras retirarse del fútbol, se hizo portero profesional de hockey hielo. Debutó en 2023, con 41 años, defendiendo la portería de los Haringey Huskies. El mismo oficio, otro deporte, otro idioma. Y a veces el salto va todavía más lejos: Clara Hughes, Christa Luding o Rebecca Romero ganaron medallas en disciplinas distintas; Lauryn Williams pasó del sprint al bobsleigh; Eddy Alvarez fue plata en patinaje en Sochi 2014 y repitió en béisbol en Tokio 2021.

Cañizares, en el coche de rallies.
Cañizares, en el coche de rallies.

Diferentes deportes

Luego están los que lo intentaron por puro impulso. Usain Bolt, ocho oros olímpicos y once títulos mundiales, quiso ser futbolista. Se entrenó con el Borussia Dortmund en 2017, marcó en amistosos con el Central Coast Mariners, recibió una oferta y lo dejó a los dos meses. Michael Jordan cambió tres anillos seguidos por el béisbol, empujado por la muerte de su padre. Jugó en ligas menores con los Birmingham Barons antes de volver en 1995 para ganar otros tres títulos con los Bulls.

Usain Bolt, jugando a fútbol.
Usain Bolt, jugando a fútbol.

El deporte de élite tiene más de estos giros de lo que parece. Paolo Maldini compitió en un ATP Challenger en Milán.Andriy Shevchenko encontró en el golf una segunda vida deportiva. Gabriel Batistuta se pasó al polo argentino al retirarse. En España, Santi Cañizares se metió en los rallies y Koikili Lertxundi se probó en la lucha grecorromana. Florent Manaudou cambió la piscina por el balonmano. Rio Ferdinand llegó a subirse al ring. Deron Williams, ex NBA, se puso los guantes y ganó un combate a Frank Gore.

Koikili, haciendo lucha grecorromana.
Koikili, haciendo lucha grecorromana.

Una larga lista

Y luego están los que directamente rompieron el esquema. Bo Jackson fue All Star en béisbol y en fútbol americano, los dos a la vez. Jim Thorpe ganó el oro olímpico en pentatlón y decatlón, jugó béisbol, brilló en fútbol americano y pasó también por el baloncesto. Ellyse Perry debutó en cricket y en fútbol con apenas días de diferencia. Ashleigh Barty dejó el tenis, probó el cricket y regresó para ganar tres Grand Slams antes de retirarse con 25 años. Ahora es Jacquelin quien hace el cambio. El tiempo dirá si es con acierto.

Jacquelin, el último en hacerlo: “Quiero salir de mi zona de confort”

De campeones a exploradores: Roglic, Cañizares, Jordan, Bolt… y ahora Jacquelin, los cracks que cambiaron de deporte
Émilien Jacquelin, del biatlón al ciclismoX

Con la vista puesta en explorar un talento aún por descubrir y con el calendario ciclista ya en el horizonte, Émilien Jacquelin se lanza a una aventura distinta de la mano del Decathlon-CMA CGM. “Quiero salir de mi zona de confort”, resume el francés.

El biatleta, de 30 años y reciente medallista olímpico, se integrará durante seis meses en la estructura de desarrollo NewGen del equipo para probar hasta dónde puede llegar sobre la bicicleta… y, si todo encaja, competir este verano. La idea empezó a tomar forma tras los Juegos: Jacquelin sentía que necesitaba algo diferente, un desafío que fuera más allá del simple hecho de competir. “Quiero ampliar horizontes. Sé que será complejo, pero también es el sueño de mi infancia”, explica.

El momento no es casual. En pleno año postolímpico, con margen para experimentar sin romper su hoja de ruta en el biatlón, ve la oportunidad perfecta para empezar casi desde cero en otra disciplina. “Es como ser un novato otra vez, y eso también es una fortaleza”, admite.

Lejos de aparcar el biatlón, su intención es compaginar ambos mundos. Mantendrá sus periodos habituales de descanso y cree que el trabajo en bici puede incluso mejorar aspectos como el umbral. A cambio, se libera de la exigencia mental del tiro. “Sumo en unas cosas y resto en otras”, resume.

En lo físico, el reto es evidente: acumular volumen, adaptarse a repetir esfuerzos de alta intensidad y ajustar el peso con ayuda de un nutricionista. Jacquelin quiere hacerlo en serio, sin medias tintas. “No voy a hacer esto a medias. En agosto veremos qué es realista en cuanto a competir”, señala, con carreras como el Tour du Limousin en el radar.

No voy a hacer esto a medias. En agosto veremos qué es realista en cuanto a competir

Jacquelin

No le inquieta fallar. Asume la dificultad del reto, pero también lo que puede ganar por el camino. “No tengo miedo. Si no lo consigo, no pasará nada. Será mi camino y estaré orgulloso de haberlo intentado”.

El vínculo con el Decathlon-CMA CGM de Seixas tampoco es casual. Conoce a parte del staff desde hace años y mantiene relación con varios corredores del equipo. Un entorno familiar para dar el salto y empezar a pedalear en serio hacia lo desconocido.

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