No sólo sucede en F1. Cuando cambian las normas del arbitraje en el fútbol raramente se pregunta a los jugadores sobre su punto de vista y todo se reforma por gente que jamás le ha dado una patada al un balón. Y los pilotos del Gran Circo parece que no van a quedarse callados sobre un reglamento que no les gusta, les obliga a maniobras antinaturales en calificación y carrera y... lo más importante, que se ha revelado ya como peligroso.
Carlos Sainz fue el primero en mandar la alerta, pero otros como Hamilton se sumen y piden cambios. No sólo en el reglamento, sino en la forma en la que funciona el sistema en general.
Al ser cuestionado por su visión personal en cuanto a cómo mejorar la actual F1, Lewis se mostraba muy escéptico. "Los pilotos no tenemos ni voz ni voto. No tenemos poder. No formamos parte del comité; no tenemos derecho a voto", decía con resignación pero exponiendo la realidad. Deberían ser escuchados como voces autorizadas y como los gladiadores que se juegan la vida a 300 km/h. Lewis no sólo quiera ajustes y simulaciones de la FIA, quiere voz y voto, como el resto de invlucrados, que siempre tienen una visión bastante coincidente con lo que sucede dentro de la pista.

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