:: Gran Premio de San Marino ::

 OPINIÓN

Ferrari tendrá que esperar

MARCO CANSECO. Imola

Ferrari deberá esperar, pero hoy parece más cerca de lo que ha estado nunca. Eso nos parece al menos a los que recorremos cada día el ‘paddock’ de la F-1. Los plazos en los que andaban Alonso (o más bien sus intenciones) y Ferrari se enrasaron de un golpe con el anuncio del sábado. Las piezas del ‘tetris’ están igualadas y el futuro parece ahora verse en unos términos más lógicos. Quizá a todos nos hubiese gustado ver a un español vestido de rojo el próximo año, pero las circunstancias han mandado. Primero las de Ferrari, quien debe seguir esperando la última palabra de Schumacher sobre su futuro. Se lo deben, pues sin el alemán quizás hoy no hubiera Ferrari. Michael lo ha dicho muchas veces: “cuando haya alguien en la pista al que no pueda ganar me retiraré”, y el alemán es de los que cumplen. Schumi ha pedido esta semana que se le escuche antes de hablar con Alonso o con cualquier otro y ese parece a día de hoy el único impedimento para que el español acabe en el destino harto anunciado.

También se comprobó ayer que Renault F-1, y sobre todo su presidente Patrick Faure, se encuentra en una situación delicada. Por un lado, no puede prometer nada a largo plazo, pues la semana que viene entra nuevo mandamás en la compañía, Carlos Ghosn. “Él deberá decidir para los planes de 2007”, dijo Faure cuando un periodista se extrañó de que sólo renovaran a Briatore por un año. Por otro, son conscientes de que su futuro depende mucho de Fernando y seguirán intentando convencerle con argumentos tan convincentes como el R25. Parece difícil, pero aún mantienen algunas bazas para retenerle.