CRÓNICA
ANTONIO A. CASTILLO. Madrid
Kimi Raikkonen (McLaren-Mercedes) ganó el Gran Premio de Japón, decimoctava y penúltima prueba del Mundial de Fórmula 1, tras una impresionante remontada. El finlandés se impuso en Suzuka por delante de los dos pilotos de Renault, Giancarlo Fisichella, que lideró la carrera durante muchos giros, y Fernando Alonso, que protagonizó otra sensacional remontada. Con estos resultados, Renault recupera el liderato del campeonato de constructores, con dos puntos de ventaja sobre McLaren. Fue una carrera espectacular y llena de sobresaltos, entre los que hay que destacar el accidente de Montoya en la primera vuelta, que obligó a la entrada del coche de seguridad.Más que ganar, Kimi impresionó. Salió decimoséptimo y tuvo problemas en el giro inicial, en el que se tocó con Montoya, y a pesar de ello sumó su séptima victoria de la temporada, una más que Alonso, tras un sprint final coronado con el adelantamiento a Fisichella en la última vuelta. Las conocidas dotes de pilotaje del finlandés y la habitual solvencia de McLaren en boxes no se vieron en esta ocasión oscurecidas por la mala suerte, de modo que Kimi pudo disfrutar de una jornada redonda y sumar, probablemente, el triunfo más bello de su carrera. El accidente de Montoya, en el que Villeneuve tuvo mucho que ver, fue el único nubarrón de una jornada soleada -en lo meteorológico y en lo deportivo- para el equipo angloalemán.
En Renault también tenían motivos sobrados para sonreír, dado que vuelven a liderar la clasificación de constructores tras situar a sus dos pilotos en el podio, pero la satisfacción no fue completa, ya que Fisichella perdió la victoria con la bandera ajedrezada prácticamente a la vista y la actuación de Alonso mereció un premio todavía mejor que el tercer puesto. Fernando realizó una salida magistral que le permitió concluir en octava posición el giro inicial, momento en que el coche de seguridad entró en pista para facilitar la retirada del monoplaza de Montoya.
Espectacular adelantamiento a Schumacher
La carrera se reanudó con Ralf Schumacher en cabeza, aunque la
alegría le duró muy poco al alemán, que fue el encargado
de 'inaugurar' los repostajes. Con ello dejó claro que el equipo
Toyota había apostado fuerte para lograr la 'pole' pero que la
carrera, con una estrategia a tres paradas, era harina de otro costal.
Heredó el liderato Fisichella, que a partir de ese momento fue
el favorito número uno a la victoria, aunque el verdadero interés
se centró en las remontadas de Alonso y Raikkonen. El español
superó a Klien pero se saltó la 'chicane', por lo que levantó
el pie del acelerador y se dejó adelantar. Poco después
volvió a dar cuenta del austriaco, y nuevamente tuvo que levantar
el pie al ser avisado por su equipo, que recibió un 'recadito'
de la FIA...
Fernando debió pensar que lo había mirado un gato negro, pero en lugar de eso volvió a la carga y llegó a espaldas de Michael Schumacher tras marcar varias vueltas rápidas. Los aficionados pudimos disfrutar entonces de unos momentos inolvidables, con el alemán, el español y Raikkonen luchando a brazo partido. El de Ferrari era notablemente más lento que sus rivales, pero tapó todos los huecos con profesionalidad. Con lo que no contaba era con la agresividad de Fernando, que le pasó por el exterior en una de las zonas más rápidas del circuito, que se afronta a más de 300 km/h. Fue, posiblemente, el adelantamiento de la temporada.
Al asturiano, sin embargo, le quedaba una tercera prueba por superar tras los 'tragos' de Klien y Schumacher, y ésta no era otra que las paradas en boxes. En las dos ocasiones Alonso perdió en ellas todo el terreno que había ganado en la pista con anterioridad, viéndose obligado a remontar nuevamente. En fin, que debió sentirse como un nuevo Sísifo subiendo una y otra vez la piedra a la montaña...
Sato volvió a hacer de las suyasPor una vez, Kimi se mostró exultante. No era para menos. La cara de Fisichella era, en cambio, un poema, y tampoco Alonso sonreía abiertamente, consciente de que su R25 se había mostrado muy competitivo y que con una mejor estrategia podría haber aspirado a la victoria o, al menos, al segundo puesto. Cuarto fue un 'renacido' Webber, que luchó durante prácticamente toda la carrera con Button, al que superó en los boxes, mientras que Coulthard y los hermanos Schumacher completaron las posiciones con derecho a puntos, en las que no estuvo nunca el héroe local, Takuma Sato. El piloto nipón protagonizó otra jornada nefasta: se salió de la pista en el primer giro, incidente en el que también se vio involucrado Barrichello, y no contento con ello embistió poco después a Trulli, que tuvo que dejar la carrera.
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