CRÓNICA
ANTONIO A. CASTILLO. Madrid
Juan Pablo Montoya (McLaren) ganó el Gran Premio de Italia, decimoquinta prueba del Mundial de Fórmula 1, que se disputó en el circuito de Monza, por delante de los dos pilotos de Renault, Fernando Alonso y Giancarlo Fisichella. Kimi Raikkonen acabó cuarto, tras una carrera llena de sobresaltos que incluyó un 'trompo'. Si Alonso consigue cuatro puntos más que el finlandés en el Gran Premio de Bélgica, que se disputará el próximo fin de semana en Spa-Francorchamps, será campeón.Otra vez los neumáticos
Montoya salió primero, con Alonso a su rueda. Los dos dejaron claro
desde el principio que la carrera era suya... con el permiso de Raikkonen,
claro. Kimi salió undécimo y afrontó el primer tercio
de la carrera tras Villeneuve, que no se dejó adelantar. El finlandés
tuvo que esperar a las primeras paradas en boxes para remontar posiciones.
La vuelta decimonovena brindó una de esas imágenes que permanecen
mucho tiempo en la retina: Alonso realizó su primer repostaje y
volvió a la pista con Raikkonen a su rueda. Los dos 'jefes' del
Mundial de Fórmula 1 se encontraron al fin cara a cara, aunque
el duelo no tuvo color, ya que el español, con el coche cargado
hasta los topes de combustible, nada pudo hacer para evitar el adelantamiento.
Pocas vueltas después era Raikkonen el que efectuaba su repostaje.
El finlandés volvió a la pista dispuesto a ponerle la guinda
a su sensacional remontada, pero entonces apareció el problema
en la rueda trasera antes mencionado que le obligó a entrar otra
vez en boxes y que frustró sus deseos. Por si esto fuera poco,
Kimi hizo un 'trompo' a diez giros del final. Tuvo suerte, ya que pudo
enderezar el coche fácilmente y después dio cuenta de Trulli
para recuperar el cuarto puesto.
En cabeza, Montoya contó casi siempre con una ventaja próxima
a los diez segundos sobre Alonso que reguló en función de
sus intereses: cuando el español marcaba vuelta rápida,
él se la devolvía inmediatamente y dejaba claro quién
mandaba. Hasta que a tres giros del final su monoplaza empezó a
ser inconducible. ¿El problema? El mismo que obligó a Kimi
a entrar en boxes: un neumático trasero izquierdo destrozado. Los
fantasmas de Nürburgring, circuito en el que Raikkonen perdió
la victoria en los últimos metros, volvieron a aparecer, máxime
cuando Alonso, avisado por su equipo, se lanzó como entonces a
presionar al líder. Pero el McLaren aguantó y Juan Pablo
pudo disfrutar de su segundo triunfo de la temporada.
Renault busca el doblete
De Alonso hay que decir la frase de siempre: hizo su carrera, presionó
a Montoya lo que pudo y, lo más importante, no cometió ningún
fallo. Es el mejor y puede proclamarse campeón la próxima
semana, en Bélgica, y si no en la cita siguiente, Brasil. La nota
positiva para Renault fue que Fisichella acabó tercero, lo que
permite a la firma gala seguir soñando con el doblete.
Trulli y Ralf Schumacher acabaron quinto y sexto y ratificaron la mejoría
lenta pero constante del equipo Toyota, que promete continuar en el futuro.
Pero la sorpresa del Gran Premio fue, sin duda, Antonio Pizzonia, que
corrió como sustituto del convaleciente Heidfeld y acabó
séptimo, superando a su compañero en Williams, Mark Webber,
cada día más desdibujado.
Los 20 monoplazas que salieron llegaron, lo que demuestra que los equipos
estaban avisados. Que no haya abandonos en un circuito tan exigente como
Monza demuestra el nivel altísimo que ha alcanzado la tecnología
actual. También acabaron los dos Ferrari, aunque en unos puestos
poco acordes a su palmarés: Michael Schumacher fue décimo
-y con ello dijo adiós al título- y Barrichello, duodécimo.
castillo@recoletos.es