:: Gran Premio de Europa ::

 CRÓNICA

Fernando Alonso gana con la suerte de los campeones

ANTONIO A CASTILLO. Madrid

La que acompañó a Alonso en el Gran Premio de Europa y le permitió sumar su cuarta victoria de la temporada y ampliar hasta los 32 puntos su ventaja al frente del Mundial de Fórmula 1 fue la suerte de los campeones. Lo certifican lo ocurrido en la primera vuelta, cuando el piloto español salió sin daños de la montonera creada por Ralf Schumacher, y en la última, en la que Raikkonen se salió de la pista por culpa de un neumático en mal estado y dejó la victoria en bandeja a su gran rival. En medio, 58 vueltas de nervios en las que los dos pistoleros más rápidos de la Fórmula 1, Fernando y Kimi, se estudiaron desde la distancia con la mano puesta en el gatillo.

La salida de la carrera tuvo que ser abortada al quedarse parado en la parrilla el R25 de Fisichella, que sigue sin levantar cabeza. En el segundo intento el protagonista fue el pequeño de los Schumacher, que embistió al final de recta a Alonso y provocó un espectacular 'tapón' que acabó con las ilusiones de Webber. Raikkonen aprovechó la tesitura para escaparse en cabeza, mientras Fernando, recuperado del susto, completó la primera vuelta en quinta posición y, lo más importante, sin daños graves en su monoplaza.

Los protagonistas del Mundial contaron en las vueltas iniciales con la molesta 'compañía' de dos invitados no previstos: Nick Heidfeld, que 'voló' a los mandos de un Williams poco cargado de combustible e impidió la escapada de Kimi, y David Coulthard, que impidió la progresión de Fernando y, vivir para ver, llegó a ponerse líder con los primeros repostajes.

No es de hielo
Las estrategias volvieron a ser decisivas. Williams calcó la estrategia conservadora que tan buenos resultados le dio en Mónaco y fue a tres paradas, mientras que McLaren y Renault se conformaron con dos. Tras los primeros repostajes Raikkonen recuperó el primer puesto, por delante de Heidfeld y Alonso. Ya sabíamos que en su tiempo libre Kimi no es el 'hombre de hielo' que nos pretenden vender, pero en Nürburgring tampoco lo fue sobre la pista; presionado por Nick, o tal vez preocupado por una posible recuperación de Fernando, el finlandés sufrió un par de salidas de pista que castigaron sus neumáticos. Luego lo pagaría.

Tampoco Alonso iba parado, precisamente. Su objetivo era retrasar al máximo los repostajes para recuperar terreno a Raikkonen, lo que le llevó en una ocasión fuera de la pista. Pero era su día y pudo continuar sin problemas.

Las vueltas finales transcurrieron con los dos pistoleros frente a frente, separados por diez segundos. Raikkonen tenía la victoria en el bolsillo, la tercera consecutiva, pero entonces su McLaren empezó a comportarse de forma extraña. La culpa la tenía el neumático delantero derecho, muy deteriorado. Fue entonces cuando desenfundó Alonso, que se fue como un cohete a por su rival.

Fueron cuatro giros de infarto, con los dos amos de la Fórmula 1 jugando al gato y al ratón a más de 200 km/h. Alonso apretó los dientes y recuperó décima a décima hasta situarse a la estela de su rival en la última vuelta, en la que la suspensión delantera del McLaren cedió definitivamente. Kimi acabó violentamente contra las protecciones. Fue un impacto seco que pudo tener graves consecuencias, pero el finlandés ni se inmutó. Incluso solicitó a las asistencias que lo devolvieran a la pista. Era imposible. El coche estaba destrozado.

Los neumáticos deciden
Alonso ganó y pudo quitarse el mal sabor de boca de Mónaco, donde los neumáticos -¡otra vez los neumáticos!- jugaron en su contra. El español lo celebró por todo lo alto, enseñando cuatro dedos de la mano -las victorias de esta temporada- a todo el mundo y fundiéndose en un emocionado abrazo con Flavio Briatore, el gran jefe de Renault. Nunca su alegría había sido tan evidente. Y no es para menos.

Segundo concluyó Heidfeld y tercero, Rubens Barrichello, que devolvió así a Ferrari al podio. La 'Scuderia' siguió en esta ocasión una estrategia distinta para sus pilotos, ya que mientras el brasileño realizó tres paradas en boxes, Michael Schumacher sólo hizo dos. El alemán acabó quinto, que no es precisamente el resultado que esperaba ante su público.

Mención especial merece también el cuarto puesto de David Coulthard a los mandos de los 'nuevos' Red Bull y el sexto de Fisichella, que salió último y al final incluso achuchó a Schumacher. Montoya y Trulli completaron las posiciones con derecho a puntos, en las que nunca estuvieron los 'recuperados' BAR-Honda, que son una sombra de lo que fueron.

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