DAVID VILASARAU. Madrid
La carrera en el circuito catalán de Montmeló se ha sumado
al calendario de fiestas que celebran Asturias cada año. No llega
a la locura del descenso del Sella, pero casi. 10.000 asturianos se darán
cita el domingo en el trazado catalán y algunos lo harán tras
un esfuerzo titánico en un viaje maratoniano hasta la localidad barcelonesa.
Es el caso de la Peña El Gañapu de la pequeña localidad
asturiana de Morcín, pueblecito situado a las faldas del mítico
pico del Angliru. Su presidente conoce a Fernando Alonso desde que era
un crío. A Fernando, además, le encanta el ciclismo y viene
a coronar el Angliru siempre que puede. Cuando baja se toma algo en mi bar
y de ahí nace una relación de amistad y de admiración.
Cuando el piloto de Renault empezó a despuntar en la Fórmula
1, Luis Miguel Dosantos, presidente de la peña, decidió crear
una peña dedicada a su ídolo y seguirle en las carreras que
pudiera: Estuvimos en Hungría cuando ganó en 2003, En
Montmeló en 2003 y 2004 y el año pasado en Francia en Magny
Cours. No nos importan las horas de viaje, todo vale por ver pilotar a Fernando.
El viaje que se inició ayer a las ocho de la tarde recorrerá
1.000 kilómetros. La noche transcurrirá en el interior del
autobús y llegarán a Montmeló a las ocho de la mañana
del sábado. Llevamos tres autobuses, uno para la peña
de Morcín y dos más para peñas que recogemos en Burgos
y Haro (Logroño). El viaje merece la pena, aunque apenas
se duerma. Tras la carrera nos esperan otras 12 horas y llegar a trabajar
sin dormir pero vale la pena por ver a un grande como Fernando. El
coste del viaje es de 300 euros pero eso es lo de menos. La gente
está loca con verle ganar y nosotros nos lo tomamos como una final
de Copa de Europa.