MARCO CANSECO. Indianápolis
El líder del Mundial de Fórmula 1 desveló en el
diario francés L'Equipe aspectos poco conocidos de su infancia,
de forma de pilotar y hasta de su filosofía de vida.
1. "Soy de los pocos que se atreven a discutir con briatore"
Mi relación con Flavio es un poco como con mi padre o con mi
representante. Es simple, directa. Todo lo que se me pasa por la cabeza,
se lo digo y esto sorprende a bastante gente. No sé por qué,
pero son muy numerosos los que tienen miedo de Flavio. A veces, cuando un
problema sobreviene en el equipo, lo primero que oyes es : Oh, hay
que decírselo a Flavio. Entonces yo me ofrezco voluntario.
2. "Cuando alcanzo el instante ideal en el coche, me siento el dueño
del mundo"
Esto se produce a veces, aunque esta especie de instante ideal es
más bien raro, una o dos veces al mes y no dura mucho tiempo. Lo
sentí en la calificaciónde Bahrein, este año, y en
Nurburgring cuando hice la vuelta rápida. Es un misterio cómo
alcanzar la perfección, porque es la conjunción numerosos
elementos, neumáticos, temperatura, asfalto...una alquimia muy particular,
en la que sientes el No limit, el sentimiento de ser invencible.
Somos un poco los dueños del mundo.
3. "Es verdad, mi forma de pilotar es única"
No me doy cuenta, pero efectivamente se ve en la telemetría.
Es mi modo de acomodarme al coche, porque en Minardi o Jaguar no lo hacía.
Es verdad que yo soy el único que cojo el volante de esta manera.
Esto me permite controlar muy fácilmente el subviraje. Directamente
entro en curva (apretando el pulgar y el índice, y con los otros
dedos levantados como si llevara el volante con las puntas de los dedos)
y después, apunto y busco el equilibrio ideal con pequeños
golpes de volante.
4. "Lo que más placer me da del pilotaje es la adherencia
del coche"
El placer de pilotar viene de la adherencia. Es difícil de
enteder. Cuando llegas a una curva que se toma a fondo, aunque hayas pasado
cincuenta veces, a la cincuenta y uno vuelves a tener una décima
de segundo de duda instintiva sobre si pasarás, y lo haces. Y luego
a la siguiente otra vez tienes esa décima de incredulidad de verte
en la pared. Esto pasa y es maravilloso.
5. "De pequeño en clase y ahora me gusta que me miren"
Cuando llego a Oviedo, a casa de mis padres, me tengo que esconder
allí de todo el mundo, incluso de gente de mi familia ¡porque
tengo muchos primos que quieren saber cuando llego¡ Dicen que yo he
cambiado pero soy el mismo, son los demás que me ven de forma diferente
en los últimos años, y es difícil, porque además
de pequeño me gustaba salir voluntario a hacer algún ejercicio
en el colegio y que me vieran, al igual que hoy me gusta que me miren cuando
salgo solo a la calificación.