:: Gran Premio de EE.UU. ::

NOTICIA

Trabajar para el enemigo

MARCO CANSECO. Indianápolis

Cuando se trata de recordar un duelo entre compañeros de equipo siempre se echa mano del que diputaron Ayrton Senna y Alain Prost en 1989 por el título Mundial. Ambos corrían para McLaren y los dos tuvieron permiso para buscar limpiamente el triunfo. Sólo hubo un acuerdo entre ambos, propuesto por el director de McLaren, Ron Dennis, no intentar un adelantamiento suicida antes de la primera curva de cada carrera. Ayrton fue el primero en incumplirlo y cuando llegaron a la última prueba de Suzuka, Prost echó a Senna de la pista obteniendo el resultado que le valía para obtener su tercer título Mundial.

Eran otros tiempos. Hoy la F-1 ha cambiado y el modelo que impera es el que Ferrari ha instaurado con Michael Schumacher y Rubens Barrichello. Demasiado dinero en juego como para dejar a los pilotos a su libre albedrío. En equipos como Renault y McLaren, que se quejaban precisamente de esta falta de competitividad en la ‘Scuderia’, se enfrentan ahora al mismo problema. Al principio de la temporada no había ningún tipo de órdenes y las carreras han puesto en su sitio a dos claros destacados para el primer Mundial ‘post’ Schumacher: Fernando Alonso y Kimi Raikkonen. Pero en Canadá las cosas empezaron diferente y los dos teóricos segundos dominaron en el principio de carrera a sus líderes, causando un dilema al que deberán poner solución a partir de ahora.

Una oportuna avería
En Renault, Fisichella adelantó a tres coches y se situó primero en Montreal, Fernando se colocó a su zaga y en poca vueltas Fernando veía cómo su coche era más rápido que el del italiano. Fernando se puso nervioso y empezó a pedir por radio el poder pasar a su compañero, creyendo que éste le estaba frenando para poder poner tierra de por medio con los McLaren de Montoya y Raikkonen. “Sólo pedía el que me diese facilidades para pasarle, ya que intentar un adelantamiento suicida podría haber echado todo por la borda”, reconocía el asturiano en Onda Cero el domingo por la noche. El problema de Fisichella en su caja de cambios en la vuelta 32 le permitió el adelantamiento a Alonso y las cosas volvieron a su sitio sin que en el ‘box’ debieran ejercitar un imperativo complicado.

En McLaren sucedió algo muy parecido, pues Juan Pablo Montoya estaba interpuesto entre Kimi y Alonso y perjudicaba la caza pretendida por el finlandés hacia su máximo rival. En este caso hubo algo más de ayuda de su equipo para quitarle a Montoya de en medio. Fue en la vuelta 48, cuando Jenson Button se accidentó y salió a pista el ‘safety car’. A Raikkonen le cogió repostando y pudo volver sin problemas a la pista, fue entonces cuando Montoya llamó por radio y dijo: “¿Entro ahora a repostar?”, obteniendo un inquietante silencio por respuesta, lo que le hizo perder la oportunidad. Aun así el colombiano decidió entrar a boxes, pero ya era demasiado tarde. El coche de seguridad ya había cruzado la meta y Montoya debería esperarse al final del grupo, lo que en realidad le hubiera supuesto acabar sexto. Juan Pablo hizo caso omiso del semáforo rojo y además se dio el lujo de adelantar a Coulthard para tomar la segunda plaza detrás de Kimi, algo rigurosamente prohibido. El escocés le dejó pasar gustoso, pues conoce el reglamento al dedillo y sabía que los comisarios iban a ‘crujir’ en breve a Montoya. La bandera negra apareció muy poco después para el colombiano. Problema resuelto.

Alonso ya piensa en EE.UU.
Para bien o para mal, Montreal es agua pasada ya que próxima carrera está cercana, este domingo, y Alonso ya mira hacia Indianápolis con ganas de ganar. “Siempre hay un ambiente fantástico allí. Es un templo para el deporte del automóvil: todo el mundo conoce Indianápolis. Pienso que es uno de los lugares donde, para un piloto, es importante ganar. Tenemos un buen nivel de potencial en nuestro coche, y podemos puede estar fuerte en Indianápolis”, dijo.