:: Gran Premio de EE.UU. ::

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El mítico Indianápolis examina a Fernando Alonso

MARCO CANSECO. Indianápolis

En las 500 Millas que se celebran cada mes de mayo, circula un dicho que es tradición: “A Indianapolis llegan dos clases de pilotos, los que han probado el muro y los que aún tienen que probarlo”. Quizá suene exagerada, pero en la competición americana no lo es tanto. Muy pocos han pasado por su carrera sin besar con su monoplaza el hormigón. Le ocurrió hace unas semanas a Danica Patrick, la primera mujer en la historia que lideraba la prueba y que tocó el muro para ser finalmente cuarta.

En la Fórmula 1, el dicho se cumple en menor medida, aunque hay ciertos pilotos que tienen muy mal recuerdo de la pared curva que da entrada a la recta de meta y que para el Gran Premio de Estados Unidos se afronta en el sentido de las agujas del reloj (con la pared a la izquierda) y no al revés como en las competiciones que usan el óvalo completo. El primero que estrenó el muro fue Rubens Barrichello en el año 2000. Fue el regreso de la F-1, 40 años después, a Indianápolis y el brasileño limó el lateral de su Ferrari contra la pared en la primera sesión libre del fin de semana. El coche quedó hecho un asco.

Es una de las exigencias de Indianápolis, que obliga a los pilotos a afrontar un peralte que no es habitual en la F-1, aunque no es la única. Los coches van muy ligeros en este circuito, pues se necesita la mayor descarga de alerón posible para alcanzar velocidades que superan los 355 km/h en la recta principal. La zona revirada del interior causa problemas de manejabilidad y también el regreso al óvalo, con un salto pronunciado en el asfalto y con la trazada de la curva inclinada.

Los otros dos pilotos que han probado el muro, aunque sin tener culpa de lo sucedido, fueron Fernando Alonso y Ralf Schumacher el año pasado. Los dos accidentes sobrevinieron a causa de piezas de otros coches que habían quedado esparcidas por el asfalto a causa de varias colisiones. Fernando pinchó en la vuelta 8, cuando era tercero y era el único que seguía sin agobios el ritmo de los dos Ferrari. Su Renault comenzó a dar bandazos al final de la recta de meta, hizo añicos los carteles que indican los metros de frenada y acabó rozando ligeramente con el morro la pared, gracias a las manos del asturiano, que se hizo con el coche a la perfección.

A terminar con el gafe
No tuvo tanta suerte Ralf Schumacher, entonces en Williams, que sufrió el mismo incidente cuando doblaba por la curva anterior a encarar la recta y estampó el FW26 casi de frente contra la valla protectora un giro más tarde. Todos pudieron ver cómo el pequeño de los Schumacher era atendido sobre el asfalto durante 15 minutos antes de ser trasladado a un hospital. Pese a que en Indianapolis le dijeron que no tenía ninguna lesión seria, al regresar a Austria su lugar de residencia, le diagnosticaron la fractura en dos vértebras cervicales, lo que le apartó dos meses de los circuitos y permitió que Marc Gené corriera en Francia y Gran Bretaña.
Entre los españoles, es precisamente Marc Gené el primero que consiguió finalizar la carrera en Indianapolis en 2000, cuando cruzó la meta en la 12ª posición con el Minardi. Pedro de la Rosa rompió la caja de cambios de su Arrows en la vuelta 45. En 2001 fueron Pedro y Fernando Alonso (en el año de su debut) quienes corrieron en el histórico trazado. De la Rosa acabó 12º con el Jaguar y Fernando rompió el semieje trasero del Minardi.

Fernando regresó, ya como piloto de Renault, en 2003 y tampoco tuvo demasiada suerte, pues rompió el motor de su coche en la vuelta 44 cuando marchaba en la séptima plaza de la prueba. El objetivo de Fernando este fin de semana no es otro que acabar y ese será el objetivo, más que el posible duelo con Raikkonen. Alonso estrena motor y eso puede ser una ventaja, aunque desde McLaren insisten y el español lo reconoce, que ellos son el coche a batir este fin de semana.