Gran Premio de
Argentina'98
125cc
/ 250cc
/
500cc
Clasificación
Crivillé se cayó y
entregó en bandeja el subcampeonato a Max
Biaggi
El australiano Michael
Doohan (Honda) refrendó su quinto título
mundial de la mejor forma que podía hacerlo, con un
nuevo triunfo, el octavo, en el Gran Premio de Argentina de
500 c.c. y en el que el italiano Max Biaggi (Honda)
logró el subcampeonato en detrimento del
español Alex Crivillé (Honda), que
sufrió una caída cuando era cuarto.
Doohan rodó con la precisión de un reloj en
1:44 y a ese ritmo ninguno de sus rivales le pudo seguir,
por lo que en una cuantas vueltas abrió el hueco
suficiente como para no ver inquietar su octava victoria de
la temporada y cerrar así cualquier duda que pudiese
quedarle al más incrédulo. Su bagaje en 1998,
por otra parte, tampoco deja demasiadas indecisiones por
plantear, pues salvo en las tres carreras que por diversas
circunstancia no acabó (Japón, Madrid y
República Checa), el australiano saldó con
primeros y segundos puestos todas sus clasificaciones.
Refrendado como quíntuple campeón que ya es el
australiano, la lucha se centró en la segunda plaza,
por la que en un principio era firme candidato Alex Barros,
pero desde atrás se le fueron acercando el
japonés Tadayuki Okada (Honda) y el español
Alex Crivillé (Honda), mientras que en el siguiente
grupo era Biaggi el que pugnaba por ganar posiciones e
intentar neutralizar al español, que de acabar
así se proclamaba subcampeón.
Pero Crivillé allanó completamente el camino a
Biaggi, pues en el transcurso de la decimooctava vuelta y
cuando iba junto a Okada y Barros cometió un error y
se fue por los suelos. No se hizo daños
físico, pero la moral a buen seguro se le
quedó por los suelos, pues acaba de entregar en
bandeja el subcampeonato a su rival italiano.
250 c.c: Capirossi, título
polémico. El
italiano Loris Capirossi (Aprilia) se adjudicó el
título mundial en un final más que
polémico y con triunfo de su compañero
de escudería y también italiano, Valentino
Rossi. Capirossi y el japonés Tetsuya Harada
(Aprilia) se jugaban a la última carta en la
decimocuarta y última carrera del campeonato, el
título mundial de 250 c.c., pero no era la primera
vez que lo hacía, pues ya en 1993 llegaron al
circuito del Jarama (Madrid). Esta vez ha sido distinto,
pero lo cierto es que por enmedio hay un encontronazo y
posterior caída más que polémico, pero
en el que esta vez el protagonista ha sido Harada y el
ganador y campeón Loris Capirossi.
Harada, sabedor de que le iba mucho en el empeño
tardó apenas dos vueltas más en ponerse
líder, pero el ritmo que imprimió a partir de
ese momento no fue los suficientemente rápido como
para abrir un hueco definitivo y Capirossi sabía que
sólo le valía acabar por delante de Harada
para adjudicarse la victoria, por lo que comenzó a
tirar muy fuerte y en la octava vuelta enlazó con su
compañero de escudería nipón y
ahí se inició la cuenta atrás por el
título y quizás también por la
victoria. Sin embargo, por detrás de ellos se
acercaba Valentino Rossi, que sin tener nada que decir en el
título si dejó muy claro tras los
entrenamientos que quería sumar una nueva victoria en
su palmarés particular de la cilindrada.
Y así fue, pues mientras Harada y Capirossi se
pasaban y repasaban con un control férreo del rival,
Rossi se fue acercando poco a poco hasta enlazar con ellos a
tres vueltas del final. El ritmo volvió a
acrecentarse y nadie iba a dar su brazo a torcer, pero en el
caso de Capirossi y Harada el título estaba en juego,
por lo que cuando Rossi se puso líder y tomó
la delantera ninguno de los dos mostró demasiada
preocupación. Sólo interesaba lo que
hacían ellos. Capirossi entró primero en la
penúltima y última vuelta al cometer un error
de trazada Harada, pero el japonés no se dió
por vencido en ningún momento y en el último
giro volvió a sobrepasar a su rival para intentar
cerrar todos los huecos. Dio la impresión de que la
historia de 1993 se iba a volver a repetir y con los mismos
protagonistas y quizás por eso Capirossi
decidió atacar casi en plan kamikaze a su rival. La
acción de Capirossi fue de lo más ajustada,
pero quizás Harada le dejó la puerta
entreabierta para que éste primero metiera el pie y
luego el resto de la moto. El resultado: Harada se fue por
los suelos y él, que pudo controlar la moto, se
salió a la hierba, regresó a la pista y, con
el segundo puesto y al no conseguir puntuar Harada,
Capirossi se adjudicaba su primer título mundial de
250 c.c. para desesperación del nipón. Al
final Harada presentó su reclamación y fue
aceptada por la FIM. No obstante, y pese a que a Capirossi
se le retiraron los puntos, el italiano pudo proclamarse
campeón
mundial.
125 c.c.:
El japonés
Tomomi Manako (Honda) hizo lo único que le
valía para optar al título mundial, que era
ganar el Gran Premio de Argentina de 125 c.c. y con ello y
la quinta plaza conseguida por su compatriota Kazuto Sakata
(Aprilia) dejó en manos de la decisión
de la Federación Internacional de
Motociclismo (FIM)
sobre el análisis de carburante realizado en
Australia al campeón 1998 de la cilindrada.
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