Jesús Navas aplaude al Sánchez-Pizjuán con los ojos llorosos.
La vida siempre deja momentos contrapuestos o cruzados, que mezclan cuestiones dispares dentro de un mismo hilo argumental, explicando mejor que las palabras lo que le sucede a una persona, una ciudad, un país o incluso un club de fútbol, como el caso que nos ocupa. De las protestas del sevillismo contra sus dirigentes, a las lágrimas de Jesús Navas; de una afición encendida frente a las personas que han llevado al Sevilla a la ruina, a ese misma
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