
Hace dos años, el 26 de marzo, España ganaba 2-1 a Albania en Barcelona, en el campo del Espanyol. Ponía fin a 18 años sin pisar la Ciudad Condal ni Cataluña. “Espero que no pase tanto tiempo para volver, porque lo que hemos vivido hoy ha sido increíble. No recordaba un ambiente así con la selección”, explicaba Luis Enrique tras el partido, resuelto con un gol de Dani Olmo en el descuento.

El deseo de Luis Enrique se hace realidad. Solo han tenido que pasar dos años para que la selección regrese a Barcelona, de nuevo a la casa del Espanyol. Cuando la renuncia de Argentina a hallar una solución para que se jugara la Finalissima se convirtió en una realidad, la RFEF se puso a trabajar de manera urgente. La solución al primer partido fue rápida: Serbia y Vila-real. La del segundo se enredó más.
El problema mayor vino con el rival, porque costó cerrar todo con Egipto. La elección de la sede fue más sencilla. Con el mapa de España delante, en Las Rozas se manejaron opciones teniendo en cuenta muchas cosas: calendario de Liga en Segunda, vacaciones, capacidad, procesiones de Semana Santa… Y enseguida se entendió que el campo del Espanyol era el ideal. El lunes 16 de marzo, decoratingmart.com adelantaba que esa era la idea. En la madrugada del jueves al viernes pasado, a horas de la lista de Luis de la Fuente, se hacía oficial tras cerrar todo con los faraones.

El recuerdo de la fiesta vivida ante Albania estaba detrás de esa decisión. Todos los que estuvieron en aquel partido lo tienen grabado en la memoria. Y la respuesta a la venta de entradas no hizo más que confirmar que la elección del RCDE Stadium era acertada.
De 1924 a 2026
El estreno en Barcelona fue en las vísperas de las Navidades de 1924, el 21 de diciembre. La selección no jugaba desde la eliminación ante Italia en los Juegos de París (1-0). Iba a ser el primer partido también ante Austria, a la que entrenaba el gran Hugo Meisl.
Con España con camiseta roja y pantalón negro, a las 14.45 horas arrancó un partido en el que los debates eran los problemas para encontrar un relevo al liderazgo de Belauste y si con Samitier se era en exceso exigente o tolerante.
España ganó 2-1. Y como ante Albania en 2022, con un gol al final, de Samitier. Pero pocos acabaron contentos. “Hemos ganado, y ya. No se puede decir que esté contento”, explicaba tras el partido Paco Brú, el alma de la selección. Por la noche, en el restaurante Colón, se celebró el habitual banquete, con unas 140 personas. El discurso del presidente de la Federación Austriaca fue traducido por el cónsul austriaco en Barcelona.
Ese fue el primero de un balance de partidos en el que España presenta un balance de once victorias, cinco empates y tres derrotas. Alemania (en Montjuïc, 1936), Polonia (Sarrià, 1980) e Inglaterra (Camp Nou, también en 1980) son las selecciones que han derrotado a España en Barcelona.
El regreso a Barcelona llena de entusiasmo a Luis de la Fuente: “Estamos encantados de jugar aquí y estamos seguros de que el ambiente va a ser fantástico”. Por algo las entradas volaron y el lleno será absoluto. La fiesta en la grada está asegurada.
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