"Cómo no te voy a querer..."
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"Cómo no te voy a querer..."
La Champions más emotiva
El Real Madrid cerró en Londres el círculo de una generación única de futbolistas que en los últimos diez años ha ganado seis Copas de Europa. La obsesión del Real Madrid es ganar finales y desde la Séptima, tras acabar con 32 años de sequía, ha ganado nueve seguidas. No hay caso, ya no en el fútbol, sino en el mundo del deporte, como el del Real Madrid, que ya tiene 15 Copas de Europa para un reinado que escapa a toda la lógica.
Desde aquella Champions de Ámsterdam, el Madrid ha ganado finales de todos los colores. Ante italianos, alemanes, españoles e ingleses. En la prórroga y en los penaltis. Goleando y sufriendo. Pero siempre con el mismo resultado: la victoria, la gloria interminable.
La Decimoquinta no fue ajena al sufrimiento. Para la historia del Real Madrid quedarán la resistencia de Mánchester y los dos goles de Joselu al Bayern, el chico que hace dos años viajó con la mochila a París y este año tenía hueco en el vestuario de Wembley, en cuyas paredes colocaron una imagen de Di Stéfano con la frase que mejor resume a este Madrid: "Ningún jugador es tan bueno como todos juntos".
La Champions de Wembley, ganada ante un fantástico equipo apoyado por su muro amarillo, no es una más en la historia del Madrid. Ninguna lo es, pero esta final está llena de nostalgia y momentos memorables. La Decimoquinta fue la última noche de Toni Kroos en el Real Madrid, fue las lágrimas de Courtois -titular en la noche más importante tras dos operaciones de rodilla- fue Ancelotti abrazado a Davide y convertido ya en el mejor entrenador del Madrid de todos los tiempos... La Decimoquinta también es Florentino, que tiene casi la mitad (siete) y ya supera a Bernabéu, es Luka Modric camino de 39 años corriendo como Camavinga, o Nacho, el canterano perfecto, levantando la Orejona.
Las 15 Copas de Europa del Real Madrid ya descansan juntas en el museo del nuevo Bernabéu, pero ambicioso como es el club blanco ya está mirando a Múnich. La próxima Champions cambia de formato, pero no de favorito. Volverá a ser el Madrid, con toda su historia y una plantilla para seguir dominando Europa.
Toda una generación de madridistas, los hijos de los que disfrutaron de la seis primeras Copas de Europa, creció anhelando la suya, en singular, porque una parecía suficiente. Aficionados que crecieron con alegrías puntuales, como las remontadas al Derby County o al Celtic, que disfrutaron del placebo de las dos Copas de la UEFA de mediados de los ochenta, pero que luego se dieron de bruces, junto a sus chicos de la Quinta, con la dura realidad: el Madrid ya no era el mejor equipo de Europa.
Tuvieron que pasar 32 años para que el Madrid volviera a ganar, un título que para muchos era el primero y que hubieran aceptado como el último, porque el hambre atrasada propició una celebración literalmente apocalíptica. Si el mundo hubiera acabado a las doce de la noche del 20 de mayo de 1998, muchos madridistas se hubieran ido felices al otro mundo.
Pero la historia tenía preparado otro guion. Ese madridismo famélico de los 70, 80 y casi todos los 90 está ahora ahíto de gloria, inmerso el club en un ciclo ganador que ha hecho palidecer el de los tiempos de los pioneros. Bernabéu, Di Stéfano, Gento o Muñoz no son ya mitos inalcanzables, sino compañeros de un viaje que no tiene pinta de acabar pronto. Los hijos de esos madridistas ahora cincuentones han crecido en la abundancia, una orgía de éxitos que puede llevar a confusión. La Copa de Europa es el título más difícil del fútbol mundial, pues para ganarlo hay que superar a potencias de toda la vida (Bayern, Liverpool, Juventus), a nuevos y ambiciosos potentados (PSG, Chelsea) e incluso a villanos de manual como el ladino Guardiola y su temible City. El malo de una película que de nuevo acabó en final feliz.
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que una Champions parecía suficiente. Son ya nueve las que han ganado esos hijos de la penuria y la abstinencia. Sólo el Madrid es capaz de hacer realidad lo que la historia decía que era simplemente imposible.
La moda de los dos últimos siglos es sugerir que el Real Madrid gana las Champions abonado a la épica, un territorio ilimitado en el que puede entrar un punterazo de Karembeu, una portería postiza traída desde la Ciudad Deportiva, una salvada de Mendy sobre la línea, unos malabares de Lucas Vázquez antes de tirar un penalti o un Karius.
En esa selva de episodios que supone pasar rondas en la Champions la de este año queda marcada por la tanda de penaltis de Mánchester, aquella en la que falló Modric, acertó Rüdiger (todo muy lógico) y Lunin hizo la estatua, y por el festival de ruido de los últimos cinco minutos ante el Bayern, con dos goles de Joselu tras un fallo de Neuer y una asistencia de Rüdiger (todo muy lógico).
Para llegar a un escaparate en Wembley hay que atravesar otros momentos que quedarán en la memoria antes de ser expuestos dentro de varias décadas en conversaciones de abuelos y nietos. Uno de ellos sucedió en el minuto 85 en la visita del Bayern al Santiago Bernabéu.
La autopsia del instante es rotunda. Modric lanza un córner desde la derecha. En el área los jugadores del Madrid hacen cola por entrar en la historia; los del Bayern notan que el segundero va hacia atrás. El balón del croata va hacia el punto de penalti, sale rechazado y los alemanes montan una contra, un tres contra uno que sólo puede terminar como terminan estos sucesos en el Bernabéu, con la lógica de un manicomio.
Modric atisba el panorama, prevé un funeral de estado por la escapada muniquesa y desde la esquina, con 38 años y los isquios en el Prado, inicia una carrera desesperada hacia el campo madridista. El Bayern vuela, Laimer pasa el balón a Pavlovic que ya está dentro del área para doblar a Lunin y el croata, tras recorrer 80 metros, le arrebata la bola.
Era lo que le faltaba al Bernabéu para entrar en combustión, el estado natural de las remontadas. Dos minutos después, con Joselu desencadenado, las cámaras mostraban la descomposición en los rostros de los jugadores del Bayern. Son planos que se han visto antes en jugadores del Derby County, Inter, Anderlecht, Moenchengladbach, PSG, City y tantos otros.
En esta edición la novedad fue el córner de Modric, que al contrario que en Lisboa -del que ahora se cumplen diez años-, no terminó en gol, acabó en épica o como se prefiera.
De su primera gran noche de Champions, un doblete ante el Liverpool en el Di Stéfano que sirvió para deslumbrar a Kloop ("Vinicius no me sorprendió, me impresionó"), a la edición 2021/22 que sirvió para que el madridismo encontrase a su nuevo héroe, Vinicius tan solo necesitó un año para sentarse en la mesa de los mejores futbolistas de la máxima competición europea de clubes. Se ganó el sitio a base de actuaciones dignas de estudio, uno que aún no ha podido explicar cómo el '7' puede tirarse 90 minutos encarando con la misma velocidad (máxima de 34.71 km/h) y potencia, y desde ahí, el brasileño se ha negado a que alguien le pueda arrebatar su asiento. Poco más tarde, Vinicius pondría la guinda a sus grandes actuaciones en las eliminatorias firmando el tanto de la final de París, otra vez ante el Liverpool, que le dio la Decimocuarta al Real Madrid.
La explosión del futbolista del Real Madrid ha sido tan grande que desde la temporada 2021/22 nadie ha producido más en la Champions League que el brasileño (10 goles y ha dado 12 asistencias), que incluso ha superado los registros de Mbappé, Haaland, Benzema y Lewandowski. El '7' se empeñó en tapar la boca a aquellos que osaron a criticarlo en antaño y por el camino se terminó convirtiendo en un futbolista imparable gracias a su implacable mentalidad y dedicación. El futbolista más diferencial del club blanco (solo Jude le puede competir ese papel) volvió a llevar otra vez a la cima del éxito a una plantilla que no se cansa de ganar. Y es que la edición 23/24 será recordada siempre como el último trago de Toni Kroos portando la elástica blanca... y por la Champions que terminó coronando a Vinicius. Electrizante, como siempre, y más capitalizador del peligro blanco que nunca, Vinicius se echó al equipo a la espalda en los momentos más delicados de la competición para alcanzar la Decimoquinta. Un título que le acerca más que nunca al Balón de Oro, una dimensión superior a la que se ha adentrado con trabajo diario y mucho respeto por la profesión. Vini nunca dejó de creer porque sabía que su fútbol estaba preparado para alcanzar dicho galardón. El tiempo le acabó dando la razón.
Porque Vinicius es de esos futbolistas que detienen el tiempo, capaz de dormir la pelota en sus pies mientras al contrario que tiene enfrente le sube la tensión por la incertidumbre de saber que truco de escapismo es el que toca ahora. A veces, incluso es peor saber por dónde va a salir... porque lo complicado siempre es el siguiente paso. Quitarle la pelota. Y en la Champions de Vinicius, la misión del resto de equipo fue tratar de frenarlo, pero ningún futbolista o entramado defensivo que llevaba su firma llegó a comprender que la misión no era esa, sino tratar de minimizar daños. Y es que cuando un futbolista como el brasileño decide encararte... las probabilidades de salir victorioso se reducen al mínimo. Tratar de anticiparte es un error, como lo es tan bien darle metros. Uno acaba antes rezando al tendido y pidiendo la ayuda de sus compañeros, que pensando que hacer en las infinitas acciones individuales que provoca Vinicius. Por eso la Champions 23/24 será también recordada como el torneo en el que casi capturan al capitán Vinicius Jr. Casi, pero no.
El Real Madrid, como club más ganador del mundo (a los títulos me remito), es el club más difícil del mundo. Difícil pues... a más títulos, más exigencia, sin hablar de la masa social que tiene... en todo el mundo. El fútbol, como el MARCA, ya es global, y los hinchas se miden en el globo terráqueo, no en el país de origen.
Por eso, aunque no es mi 'territorio', me fijo esta vez en los despachos, en esos hombres de corbata que, si lo hacen bien, merecen también su crédito, aunque a uno siempre le guste más el césped.
Pero si Florentino lo hace bien, hay que decirlo. Y con la boca grande. La estabilidad que tiene un club parte de arriba hacia abajo. Y arriba del todo, con un poder casi divino, está el presidente. Seis finales en una década dan para elogios infinitos. Así sería en cualquier empresa. Y así debe ser en un club, máxime si esa entidad tiene una salud económica envidiable. Tanta que se puede permitir traer a Kylian Mbappé.
Por orden de jerarquía, viene JAS (José Ángel Sánchez), al que nunca me crucé en mi vida, pero me parece, en la distancia, que tiene mucho mérito trabajar (tan bien) con alguien tan exigente como Florentino, sobre todo considerando el laberinto de números y decisiones que debe tomar a diario. Otro ejecutivo que colecciona Champions y que cuida de las finanzas con una precisión enorme.
La tercera pata, en mi opinión, es Juni Calafat. Perfil bajo. Nunca lo verán en los medios (no da entrevistas), consciente de que el protagonismo debe estar en el césped. Aprendió, en un inicio, de Ramón Martínez, una eminencia en la dirección deportiva y, ahora, Juni vuela solo, dirigiendo los fichajes del club (Valverde, Rodry, Vini, Güler, Rüdiger, Bellingham...) y creando una red de 'scouting' que es la base de la futura cantera madridista.
Y luego está 'Carletto', cuya labor es bien conocida. Poco más hay que añadir teniendo en cuenta su C.V. y su saber estar como portavoz 'in pectore' del club.
Y así se forja un club ganador y una década maravillosa. Con un 'póker' de personas preparadas. Tan fácil... y tan difícil.
El 11 de mayo de 1966 Paco Gento desbloqueó una suite en el piso más alto del Olimpo del fútbol. Durante 58 años, La Galerna ha habitado esa cima en solitario, esperando compañía. Y ahora, cuando por fin llaman a su puerta, se encuentra al otro lado del quicio a cuatro chicos que visten su misma camiseta, la blanca. Carvajal, Nacho, Modric y Kroos entran en el mayor reservado posible, el de los jugadores que han levantado seis veces la Copa de Europa. Los tres primeros han ganado todas siendo jugadores del Real Madrid y Kroos suma una con el Bayern de Múnich a sus cinco títulos como jugador madridista. Ahora son cinco los futbolistas que pueden presumir de ser los máximos ganadores de la historia... y tres de ellos seguirán en activo intentando alcanzar un nivel aún desconocido.
Kroos, que se quedará a charlar con Gento en esa habitación de las seis Copas de Europa, ganó su primer título en 2013 en Wembley y contra el Borussia Dortmund, aunque le quedó la espina de no haber podido disputar aquella final por lesión. Sus cinco siguientes títulos los ha conquistado vestido de blanco y siendo titular en todas las finales: Milán, Cardiff y Kiev en 2016, 2017 y 2018, aquellas tres Champions consecutivas que asombraron al mundo, y las de París 2022 y Londres 2024 para cerrar una carrera en el fútbol de clubes de la mejor manera posible.
Modric (38 años), Nacho (34) y Carvajal (32) no tienen ganas de parar. A las finales de Kroos ellos suman la de Lisboa en 2014 y podrían sumar alguna más. Carvajal, el más joven y el que más futuro tiene en el club, es el jugador al que todos mirarán ahora y, dependiendo de su longevidad y del éxito futuro del Real Madrid, el que más lejos puede dejar el listón para todos los que vengan por detrás. Son los supervivientes de aquel primer Real Madrid de Ancelotti, el que lo cambió todo, el que escribió la primera página del libro de oro de la gran década del Real Madrid. Los que hicieron un homenaje a aquel primer equipo blanco dominador del continente. Los que cazaron al mito que todos veían inalcanzable. Gento, por fin, tiene compañía en la Historia.
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La historia del Real Madrid habla de Santiago Bernabéu y lo que hizo, de lo que fue capaz de hacer con su manera de entender la gestión de una entidad deportiva. Admirable. Estadio, copas de Europa, Ciudad Deportiva, club... hasta los socios se bañaban en piscinas con el escudo, jugaban al tenis. Eran otros tiempos. Parecía imposible superar aquello. Pues no, no es así, ya que otro presidente, desde el respeto más absoluto a la historia y a lo que fue Santiago Bernabéu, ha logrado llevar al club blanco a lo más alto. Lo dicen los números, los éxitos deportivos, pero sobre todo esa admiración que gran parte del mundo siente hacia lo que hace y cómo lo hace. Dos visiones diferentes de gestión, pero adaptadas cada una de ellas a lo que la sociedad demandaba en su momento.
El presente mira hacia Florentino Pérez. El futuro también lo hará. Sin duda. Por la gestión, los éxitos, el estadio, Valdebebas... Cada temporada la historia y el legado aumenta, pero lo que parecía imposible, también lo ha logrado. Con el triunfo de Wembley, el presidente del Real Madrid ha conseguido superar lo que parecía un reto lejos del alcance de cualquier mortal, que no era otro que superar las seis Copas de Europa de Santiago Bernabéu.
Nunca ha querido dar forma de carrera o desafío a este logro. Siempre ha buscado llevar al Real Madrid a lo más alto, pero lo cierto es que con el triunfo en Londres, el actual máximo mandatario de la entidad madridista deja atrás a Santiago Bernabéu en eso de sumar Copas de Europa en su historial particular. Leyenda son los jugadores y técnicos, pero también un presidente que logra algo así, en un tiempo en el que han aparecido estados en forma de clubes con toda la capacidad económica de su lado.
Florentino Pérez siempre ha rechazado todas las iniciativas que se han propuesto de dar nombre al estadio. Ese estadio que ahora luce imponente en La Castellana es y será el Santiago Bernabéu, apellidos al margen. Tanto es así, que la pasada asamblea de socios aprobó que la ciudad deportiva de Valdebebas pasara a llamarse Florentino Pérez. Pues bien, ni rastro de ello por ningún lado.
La de Londres es la séptima de su palmarés. La primera llegó en 2002 con Del Bosque en el banquillo. Hubo que esperar doce años para la Décima, que apareció en Lisboa con Carlo Ancelotti como responsable técnico. Tres seguidas con Zidane en los años 2016, 2017 y 2018. Cuatro años más tarde llegó la sexta con el italiano de nuevo en el banquillo, que ha repetido en este 2024. Técnicos que han entendido lo que es y representa el Real Madrid como nadie.
En lo que han sido los siete días más gloriosos de sus ya 21 años como presidente del Real Madrid, (copas de Europa a pares en baloncesto y fútbol), el mandatario ha visto cómo su palmarés en el fútbol alcanza los 35 títulos. Siete Champìons, las mismas Ligas, seis Mundiales de clubes, tres Copas del Rey, siete Supercopas de España, cinco de Europa.
El reto no acaba aquí, ya que el triunfo ante el Borussia Dortmund, le permite al Real Madrid luchar por hasta siete títulos en la temporada 24-25, empezando por la Supercopa de Europa en agosto y terminando por el nuevo Mundial de clubes (fundado por entre otros por el Real Madrid) en julio de 2025 y pasando por Liga, Copa, Champions, Supercopa de España y la Intercontinental que regresa en diciembre.
Santiago Bernabéu ganó sus seis Copa de Europa, torneo en el que el Real Madrid figura como uno de sus fundadores, con cuatro entrenadores diferentes. Empezó con José Villalonga en 1956 y 57. Siguió con el argentino Luis Carniglia, con el húngaro Guttmann, Helenio Herrera y finalmente con Miguel Muñoz en el 1960 y 1966.
El legendario presidente madridista sumó en sus 35 años como presidente seis Copas de Europa, 16 Ligas, una Intercontinental, seis Copas de España, dos Copas latinas y dos pequeñas Copas del mundo en la sección de fútbol.
Todos en pie ante su majestad Carlos V, rey de la Champions. Ancelotti ya tiene cinco Copas de Europa como técnico y agranda su leyenda en la máxima competición continental. Es la tercera que conquista con el Real Madrid (2014, 2022 y 2024), más las dos que levantó con el Milan (2003 y 2007). Un repóker de Champions con el que blinda su récord como el entrenador más laureado de la máxima competición continental, distanciándose de las tres Champions logradas por Bob Paisley (Liverpool 1977, 1978 y 1981), Zinedine Zidane (Real Madrid 2016, 2017 y 2018) y Guardiola (Barcelona 2009 y 2011 y City, 2023).
Londres es la nueva parada que corona a un Ancelotti que no tiene rival en su espectacular trayectoria en la Champions. El italiano es uno de los siete nombres que pueden presumir de haber ganado La Orejona como técnico (5) y como jugador (2, con el Milan en 1989 y 1990).
Además, es el entrenador más ganador en la historia de la máxima competición continental, dejando atrás hace tiempo a un mito como Sir Álex Ferguson. Debutó como entrenador en la Champions en el banquillo del Parma en la temporada 97-98 y desde entonces ha logrado 45 victorias con el Real Madrid, 40 con el Milan, Chelsea (9), Bayern (7), PSG (6), Nápoles (5), Juventus y Parma (2). En total, 116 triunfos tras el último logrado en la finalísima de Wembley ante el Dortmund, que lo vuelve a situar en la cima de la Champions por quinta vez como entrenador.
Su segunda etapa en el Real Madrid está siendo histórica. Si en la primera ganó cuatro títulos, uno de ellos la ansiada Décima, la segunda está siendo apoteósica: tres títulos en la 21-22, otros tres en la 22-23 y tres más en la 23-24, dos ellos la Decimocuarta y la Decimoquinta Champions. Con la última Champions conquistada son ya 13 trofeos los que ha levantado al frente del banquillo del Real Madrid y se sitúa a sólo uno de igualar a Miguel Muñoz (13) como el entrenador más laureado en la historia del club blanco.
La próxima temporada no sólo podría darle caza, sino abrir un hueco enorme teniendo en cuenta que, como campeón de la Champions, el Real Madrid disputará el próximo año la friolera de siete títulos: Champions, Mundial de clubes, Intercontinental, Supercopa de Europa, Supercopa de España, Liga y Copa del Rey.
"¡Hasta el final! ¡Vamos, Real!"
El Real Madrid es otra vez campeón de Europa. A lo largo de su historia, cada campeón ha consagrado a un portero. Casillas en la etapa de los Galácticos y en la Décima, Keylor en las tres Champions seguidas de Zidane o Courtois en la Decimocuarta en París con una actuación memorable. Sin embargo, esta última hay que repartirla entre tres porteros. Courtois, de hecho, solo ha jugado la final, después de salir de una lesión y rodarse en la Liga hasta la cita en Londres.
Otro buen trozo del pastel de esta Orejona hay que dárselo a Lunin. Era algo que no estaba escrito al principio de temporada, pero le acabó quitando el puesto a Kepa con Courtois lesionado. Disputó dos partidos de la fase de grupos, ante Braga y Nápoles, y ya se quedó como portero titular desde los octavos hasta las semis: ante Leipzig, City y Bayern, con una noche por encima de las demás: la de los penaltis en el Etihad. Primero estuvo brillante en los 90 minutos y la prórroga, resistiendo el asedio del City, y después paró dos penaltis en la tanda a Bernardo Silva y Kovacic.
También sería injusto no darle su parte del premio a Kepa. Disputó los tres primeros partidos de la competición y el sexto y último de la fase de grupos. Todos ellos con triunfos del Real Madrid. El portero abandona el club blanco muy a su pesar y falta por definir el de Lunin, que se ha ganado el sitio como portero del Madrid aunque se haya quedado sin el premio de la final y que también merecía.
Courtois, por su parte, ha logrado salir a flote tras una temporada más que complicada. Se lesionó justo antes del inicio de la Liga y cuando iba reaparecer tuvo una lesión de menos gravedad en la rodilla sana. Sin embargo, llegó a tiempo para reaparecer y ganarse el puesto tras no encajar un solo gol en cuatro partidos. Y con esta levanta su segunda Champions como portero del Real Madrid.
A de Ancelotti. El señor de la Champions. Cinco coronas, tres con el Madrid y dos con el Milan. Un entrenador de leyenda. Iguala a Zidane como entrenador madridista con más Copas de Europa. Y es el primero en lograr dos veces el doblete Liga-Champions. Todo se queda corto con el de Reggiolo.
B de Bellingham. El jugador de la temporada para el Real Madrid, en especial en su primer tramo. Un fichaje de impacto inmediato y extraordinario. Su volumen de goles no lo esperaba nadie. Entre los grandes fichajes de la historia del club, sólo Kopa logró en su primer año Liga y Champions. Y en nada se pareció lo ofrecido por el Pequeño Napoleón con lo de Jude.
C de Courtois. A horas de comenzar LaLiga, su rodilla izquierda estalló: rotura del cruzado. El Madrid se quedaba sin el mejor portero del mundo y el objetivo era que pudiera jugar algún partido a final de temporada. A finales de marzo estaba casi listo, pero se le presentó un problema en la otra rodilla. Ni eso pudo con él. Regresó con tal fuerza que Ancelotti tuvo claro que era el 1 para Wembley.
CH de Chendo. El nexo entre la plantilla de la Séptima y esta era dorada. En la de 1998 sólo jugó en la derrota por 2-0 ante el Rosenborg, en la fase de grupos. Delegado desde que colgara las botas, suma en ese cargo ocho Copas de Europa. Lo que sufrió con la Quinta, lo disfruta ahora desde el banquillo.
D de Dortmund. Una ciudad que une a la lista de derrotadas en una final de Champions. Su Borussia, tras una hazaña inesperada, se une al Stade de Reims, Fiorentina, Milan, Eintracht de Frankfurt, Partizán de Belgrado, Juventus, Valencia, Leverkusen, Atlético de Madrid y Liverpool.
E de era. La marcada por el Madrid en la última década: seis Champions desde 2014, semifinalista en todas las ediciones menos en dos (2019 y 2020). Dominador absoluto de la Copa de Europa en presente y en pasado, en blanco y negro y en color.
F de Florentino. No hay debate de que su peso en la historia del Real Madrid estará a la par de Santiago Bernabéu. La de Wembley es su séptima Champions, una más de las conquistadas bajo el mandato de Don Santiago. En el global de títulos de fútbol ya le supera: 35-33.
G de Gento. Parecía una de esas marcas que nunca se vería superada, pero Paco Gento ya no está solo como el ganador se seis Copas de Europa. A su lado tiene a Carvajal, Nacho, Modric y Kroos.
H de historia. Lo dice su himno, la que hizo y la que está por hacer. Es el equipo más importante de la historia de la Copa de Europa. Suyas son 15 de las 69 ediciones (21, 67%, de cada cinco ha ganado una). Todo lo que rodea al Madrid en esta competición es mística.
I de inesperado. El planteamiento de Ancelotti ante el Manchester City en el Etihad. El Madrid se defendió como nunca y acabó pasando en penaltis. Fue como un mensaje de "así también sé ganar".
J de Joselu. El hombre que llevó al Madrid a la final cuando estaba muerto ante el Bayern. Sus dos goles frisando el minuto 90 alargan la leyenda de las remontadas imposibles. Después de dos años llorando descenso (Alavés y Espanyol) hoy es campeón de Europa y con un sitio reservado cuando se recuerda la Decimoquinta.
K de Kroos. Todo se resume en la despedida apoteósica que le tributó el Bernabéu el día de su despedida. Se va como campeón de Europa un jugador único, uno de esos que dejan huella a quienes desde 2014 le vieron semana a semana o compartieron camino con él. De esos futbolistas que no juegan al fútbol, lo manejan, lo interpretan, lo entienden. Un ser superior.
L de lesiones. Tres lesiones de cruzado de tres titulares (Courtois, Militao y Alaba) es algo nada frecuente. Menos aún que el equipo que las sufre acabe como campeón de Europa y de Liga. Este Madrid de Ancelotti puede contar cómo se hace.
LL de llanto. Una de las imágenes de la temporada, la de las lágrimas de Vinicius en la sala de prensa de Valdebebas al hablar de los episodios racistas que ha sufrido.
M de Modric. El croata se quería quedar y se va a quedar. Se convertirá en el jugador más veterano en defender la camiseta del Madrid. El 10 es suyo, aunque Mbappé ya esté aquí. El de Zadar es leyenda y quiere ser campeón de Europa siete veces.
N de Nacho. El capitán del equipo. Suya es la fotografía recibiendo la Copa de Europa en Wembley. Sin duda, su momento más hermoso en toda una vida unida al Real Madrid. Tenía decidido irse, pero... De momento, a donde va es a la Eurocopa.
Ñ de España. La gran dominadora de la Copa de Europa. Quince del Madrid y cinco del Barcelona. También lo es de la Supercopa de Europa (16 títulos, por 10 de los ingleses), de la Europa League (14, por 10 de Italia) y solo en la antigua Recopa tiene a Inglaterra por delante: 8-7.
O de odisea. La de los miles de aficionados del Madrid que estuvieron en Wembley al lado de su equipo: vuelos por las nubes, hoteles a precios disparatados, viajes en coche, en barco...
P de Pintus. Preparador físico del equipo blanco. Una institución que pone su cuenta de Liga de Campeones en cinco: las tres de Zidane y las dos últimas de Ancelotti. "El método Pintus" sigue siendo un seguro de vida.
Q de quince. Las Champions que ya lucen en el palmarés del Madrid. En las próximas horas será colocada por Florentino Pérez junto a sus hermanas mayores llamadas 1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1966, 1998, 2000, 2002, 2014, 2016, 2017, 2018 y 2022. Esta se llama Decimoquinta. Le sigue el Milan, con siete.
R de Rüdiger. El amo de la defensa. Líder absoluto de la zaga, pero también dentro del vestuario. Una temporada descomunal del berlinés, que fue el lanzador en la tanda del Etihad que dio el pase al Madrid a semifinales. Una locura de jugador.
S de Slavko Vincic. El árbitro de la Decimoquinta. Compatriota de Ceferin, presidente de la UEFA, su elección fue una sorpresa. Se esperaba al neerlandés Makkelie o al inglés Taylor.
T de techo. El Bernabéu ha vivido su primera Copa de Europa con el estadio cerrado. Lo que se había probado en LaLiga se ha llevado a la Champions. Después de no poder cerrarlo ante el Nápoles, la visita del Leipzig en marzo supuso el estreno europeo del techo. Y así se jugó ante Bayern y City.
U de ucraniano. Lunin fue la estrella del Madrid en Leipzig y, en especial, en el Etihad. Desplazado con la llegada urgente de Kepa, el ucraniano aprovechó la lesión del vasco para hacerse con la portería, brillar y poner en cuestión la decisión de jugar con Courtois en la final.
V de Vinicius. Una temporada extraordinaria. De menos a más. Más alejado de la banda, el brasileño ha mostrado una evolución tan grande como para colocarse en la pelea por el Balón de Oro. Ahora la noticia es que elija mal. En Múnich se doctoró.
W de Wembley. El templo del fútbol europeo faltaba en la colección de Copas de Europa del Real Madrid. En su primera final jugada en la joya de la corona inglesa logró la Decimoquinta y alargar a nueve sus finales jugadas y ganadas consecutivamente.
X de Xabi Alonso. Era el duelo preparado para el 14 de agosto en Varsovia, en la Copa de Europa. Pero la Atalanta negó el choque entre el exmadridista campeón de Europa con Ancelotti en 2014 y el equipo blanco.
Y de Yellow. El impresionante muro amarillo de los seguidores del Borussia Dortmund. Incansables, infatigables. Wembley y Londres, como era de esperar, fueron tomados por una de las aficiones más calientes e impresionantes del mundo.
Z de zarpazo. El de Fede Valverde ante el Manchester City en el Bernabéu cuando el City tenía al Madrid contra las cuerdas al pasar del 2-1 al 2-3. La gran volea del uruguayo llenó de aire los pulmones del Madrid. Ese gol era la vida para la vuelta.
Redacción:
Juan Ignacio García-Ochoa - Joel Del Río - Rubén Jiménez - José Luis Calderón - José Félix Díaz - Santiago Siguero - Miguel Ángel Lara - Pablo Polo - Juan Castro - José Luis Hurtado
Diseño / Maquetación
Emilio Alcalde - Raúl Escudero - Antonio Barrado - Sofía Valgañón - Martina Gil - Tomás Alhambra - Rubén Gimeno
Documentación
David Pecker - Rafa Molina
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