No es serio que el Madrid pierda LaLiga con 14 puntos de diferencia a falta de tres jornadas. No es serio lo de Mbappé, de viaje por Cerdeña hace una semana y baja en el Camp Nou por una sobrecarga que ya dura 15 días. No es serio que el Madrid sume 119 lesiones en las dos últimas temporadas. No es serio que Vinicius hiciera saltar por los aires un proyecto a los dos meses porque no le gusta el entrenador. No es serio que el club lo consintiera. No es serio que un jugador (Ceballos) entre al despacho de su entrenador, le cante las 40 y se borre de los últimos seis partidos de la temporada. No es serio que los jugadores estén a golpes en el vestuario. No es serio que Arbeloa diga que está orgulloso de sus jugadores. No es serio que el Madrid lo fíe todo a la Champions cada temporada. No es serio que los jugadores solo corran en cuatro partidos contados. No es serio que este del Camp Nou no fuera uno de ellos. Y así podríamos tirarnos horas.
Se supone que el Madrid debería ser la NASA del fútbol, la élite más absoluta, pero ahora mismo está años luz de serlo. Su temporada ha sido un cachondeo.
Otras dos Ligas seguidas
El Barça volvió a dar valor a LaLiga y ganó la segunda consecutiva con Flick en el banquillo. El equipo azulgrana le da mucha más importancia al día a día que el Madrid, que se ha vuelto un equipo perezoso que solo piensa en la Champions. Que en 26 años de siglo, el Madrid solo haya encadenado en una ocasión dos ligas seguidas habla muy mal del equipo blanco.
Demasiada diferencia
Al Barça no le hizo falta ni pisar el acelerador para ganar al Madrid y cerrar LaLiga. La diferencia entre un equipo y el otro es tan abismal a día de hoy que a Flick no le hacen falta ni Lamine y Raphinha. Es el entrenador del Barça un buen espejo para el Madrid en el que mirarse. Porque si algo bueno ha hecho Flick ha sido el de sacar la mejor versión de cada jugador que ha tenido, ya sea estrella o canterano. En el Madrid, son pocos los jugadores que parecen hoy tener el nivel necesario para jugar en el equipo blanco.
Primero Rashford, luego Olmo
No tuvo más historia el Clásico que los dos golazos que fabricó el Barça. El primero de Rashford con una falta por la escuadra espectacular, con el mérito añadido que enfrente tenía a Courtois. En el segundo, Olmo regaló el gol a Ferran con un taconazo que engañó a Rüdiger, el único en la defensa del Madrid que intentó evitar el tanto. Asencio prefirió mirar.
Mbappé no anda fino
El francés se cayó del Clásico por unas molestias en el isquio. Rara la sobrecarga que le tiene KO desde hace 15 días, como raro fue que decidiera mandar un mensaje de ánimo a su equipo cuando el marcador ya iba 2-0. Quiso demostrar que estaba viendo el partido en casa, pero hacerlo cuando el Madrid se desangraba en el Camp Nou y no cuando iba a empezar el encuentro... Veremos si vuelve a jugar esta temporada. No tiene pinta.
Courtois dio la cara
Tibu siempre está. En las buenas y en las malas. El belga decidió regresar en el Camp Nou después de una lesión de seis semanas y se expuso a una goleada de escándalo. Le dio igual el contexto del equipo y fue el primero en poner el pecho en Barcelona. Y no empezó bien el partido precisamente, encajando un golazo de falta de Rashford, pero no se puede poner en duda su compromiso. Luego dejó paradones para evitar una sangría aún mayor. Y que no sea capitán...
Bellingham también merece un análisis aparte
El Clásico le pasó por encima. Como tantos otros partidos. Y mientras el foco siempre se pone en Vini y Mbappé, el inglés casi siempre se va de rositas. Pero la realidad es que Bellingham apenas ha dejado cuatro meses buenos en el Real Madrid, los primeros nada más aterrizar. Luego, su rendimiento ha ido decayendo hasta convertirse en un jugador anecdótico. Primero fue el hombro y ¿luego? Expediente X lo suyo. Otro más en el Madrid.
Brahim y poco más
En el Madrid, solo Brahim pareció resistirse a la derrota. El jugador del equipo blanco que mejor entendió el partido, el único que generó algo de caos en la defensa del Barcelona. Pero pese a todo, Arbeloa le quitó a falta de 15 minutos. Como siempre. El malagueño ha sido una de los pocas notas positivas del Real Madrid en el tramo final de la temporada.
Una vergüenza que se repite cada año
Un año más, apedrearon el autobús del Real Madrid en su camino al Camp Nou. Lo mismo le sucede al Atlético de Madrid, por cierto, en una tradición lamentable que nadie evita. En esta ocasión, en su ansias por atacar el bus de los blancos, los vándalos apedrearon hasta el autocar del Barcelona. Pero da igual. Nunca pasa nada. Ni se refuerza la seguridad, ni se intensifican los controles, ni se detiene a los responsables...
Codazo a Bellingham y...
Nada. Hernández Hernández en el campo e Iglesias Villanueva en el VAR no consideraron como penalti el codazo de Eric García sobre Bellingham. Las acciones residuales se venían pitando esta temporada, como se había pitado también en la primera parte un manotazo de Gonzalo sobre Gerard Martín al proteger el balón. Pero el de Jude, clarísimo, nada. No hay quien entienda el fútbol de ahora.










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