Brahim Díaz ha vivido una temporada de contrastes en el Real Madrid, marcada por la irregularidad en los minutos, la alta competencia interna y momentos puntuales de protagonismo que han reabierto su papel dentro de la plantilla. Y aunque el 21 blanco conoce a la perfección este maldito patrón... tiene claro que no se va a rendir.
El centrocampista tuvo un punto de inflexión lejos del club durante la Copa África, donde pasó de ser uno de los jugadores más destacados del torneo a cerrar la competición con un dramático final. Toco fondo... pero se levantó. Tocaba regresar con el Madrid, pero el escenario volvió a ser el mismo a pesar de su explosión en el torneo (5 goles en 7 partidos). Un equipo con una rotación limitada en ataque y una competencia muy elevada en su zona de influencia.
Está jugando menos de lo que merece… entrena muy bien y todos conocemos sus capacidades
En el inicio de la temporada, su participación fue reducida. Apenas cuatro titularidades en los primeros 26 partidos reflejaban su situación dentro de la plantilla. Sin embargo, la acumulación de bajas en el equipo le abrió la puerta a una serie de titularidades consecutivas que le permitieron volver a entrar en dinámica competitiva. La historia de siempre. Encuentra minutos, encadena titularidades y vuelve a dejar la sensación de que puede ser más que un recurso puntual. Pero cuando el equipo recupera efectivos, el escenario se estrecha de nuevo y su protagonismo se reduce.
La prueba permanente
En ese contexto, Arbeloa siempre ha valorado su rendimiento y su actitud en el trabajo diario. “Está jugando menos de lo que merece… entrena muy bien y todos conocemos sus capacidades”. Es decir, no es su culpa. El centrocampista es sin duda un jugador de calidad, pero nunca termina de lograr la regularidad necesaria en un equipo repleto de estrellas. Pero su fútbol es diferente... y el cuerpo técnico lo sabe. Su capacidad para girarse, asociarse y encarar en el uno contra uno le ha permitido mantener presencia en distintos contextos de partido, especialmente ante rivales cerrados. Algo en lo que ha sufrido en exceso el Madrid esta temporada.
"Está entendiendo bien lo que quiero de él en esa posición de enganche... o falso nueve, como quieras llamarlo. Porque nos ayuda muchísimo en la salida de balón y cuando los rivales se encierran, tiene mucha libertad para moverse entre líneas", explico Arbeloa. Ahora, la recta final de LaLiga vuelve a situarle como una opción real para el once, en un tramo de calendario donde las bajas y la gestión de esfuerzos abren oportunidades para varios jugadores antes de que los internacionales se marchen al Mundial. Para Brahim será el primero de su carrera... y llega en un buen momento para él.
Con contrato hasta 2030, su situación no ha cambiado en cuanto a estatus, pero sí en cuanto a importancia y confianza dentro del vestuario. Un jugador útil por su versatilidad que le ha permitido seguir entrando en la rotación, aunque sin un rol fijo ni continuidad asegurada en el once. así las cosas, Brahim Díaz mantiene intacto su objetivo de consolidarse en el Real Madrid... aunque el futuro apunta a la llegada de más competencia con el regreso de Nico Paz tras su paso por el Como.

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