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Dentro de un partido en el que abundaron las buenas noticias para el Real Madrid, una de las mejores llevó la rúbrica de Antonio Rüdiger, que volvió a secar a Erling Haaland, la gran amenaza ofensiva del Manchester City. El ariete noruego, uno de esos jugadores que suenan eternamente como futuribles del Madrid, pasó de puntillas por el Bernabéu: sólo tocó el balón 10 veces, y se fue de Chamartín sin ningún tiro a puerta.
Haaland se presentaba en el Madrid con 29 goles en 39 partidos, una producción que estuvo muy lejos de aumentar en el duelo de ida de octavos de final jugado este miércoles en el Bernabéu. En un partido en el que el City llegó, y mucho, al área de Courtois, al noruego no le encontraron sus compañeros para el remate definitivo. Gran parte de la culpa fue, de nuevo, de Rüdiger, que se ha especializado en los marcajes al noruego. Al alemán le va como anillo al dedo el cuerpo a cuerpo con el delantero del City, dos físicos poderosos entre los que se suele imponer la experiencia del madridista, quizá menos fuerte pero más bragado en este tipo de duelos.
El partido de este miércoles no fue una excepción, y los números avalan la impresión inicial sobre el rendimiento defensivo del ex del Chelsea: una intercepción, cuatro despejes y cuatro duelos ganados, dos a ras de césped y dos por arriba, para un jugador que concedió cero regates de los rivales. Una prestación XXL del internacional germano, cuya salud se antoja clave en la pelea del Madrid por Liga y Champions.
Remonta el vuelo
Rüdiger parece haber dejado por fin atrás los problemas físicos que le han asediado en esta temporada. Primero, una lesión muscular que le tuivo más de dos meses alejado de los terrenos de juego; después, los problemas de rodilla que arrastra desde que fue operado de menisco en abril de 2025. El partido ante el City, de hecho, fue sólo el cuarto que jugaba en esta Champions, tras perderse cinco por la primera lesión y dos por la segunda.
La presencia de Rüdiger, un jugador además con una energía e intensidad que se contagia al resto de sus compañeros, implicó una muy buena versión de Dean Huijsen, su pareja en el centro de la defensa madridista. El internacional español, también víctima de algunos problemas físicos en las últimas semanas, se impuso a la presión del Bernabéu, donde había atravesado algún momento delicado en los últimos partidos. Huijsen volvió a ser un futbolista con confianza, fiable en la salida de balón y atrevido en algunos pases verticales que sortearon la presión del City. El nivel del central nacido en Málaga fue otra de las buenas noticias de una noche plagada de ellas, nacidas en una defensa que no concedió, y en la que Rüdiger volvió a llevarse su duelo personal con Haaland.
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