FUTBOL
Real Madrid

30 horas para llegar a Valencia y un árbitro recusado

En enero de 1971, el tren del Real Madrid quedó bloqueado en medio de una tormenta de viento y nieve

Forment, con el madrididista Benito a su espalda.
Forment, con el madrididista Benito a su espalda.ARCHIVO MARCA
Actualizado

Eel 2 de enero de 1971 es una fecha negra en la historia del fútbol. Sesenta y seis personas perdieron la vida cuando, en Ibrox Park, las barreras de acero de la escalera 13 cedieron, aplastando a los aficionados del Rangers al abandonar el estadio tras el gol de Colin Stein en el tiempo añadido, que empató el partido después del tanto de Jimmy Johnstone para el Celtic en el primer minuto.

Esa tragedia se produjo durante el larguísimo viaje que llevó al Madrid hasta Valencia, donde el domingo se jugaba la primera jornada de la segunda vuelta.

En medio de una intensa ola de frío —en marzo nevó en España más que durante la Filomena de 2021—, el Madrid partió en tren a las diez de la noche del viernes. A su hotel de Valencia no llegó hasta casi las cuatro de la mañana. El tren terminó su viaje a las 3:17 de la madrugada del sábado al domingo. En poco más de doce horas se jugaría el partido.

¿Qué había pasado? Después de entrenarse en la mañana del 31 de diciembre, en un estadio casi lleno a pesar de las temperaturas heladoras, Miguel Muñoz dio libre a sus jugadores hasta el día siguiente a las ocho de la tarde. A esa hora, en el Año Nuevo de 1971, los quince convocados estaban citados en el estadio blanco para ir a cenar a unos pasos de allí, en el restaurante Jai-Alai.

.
..

Tras la cena, acompañados por el vicepresidente Muñoz Lusarreta, jugadores y técnicos del Madrid se dirigieron a Atocha para viajar en coche-cama hasta Valencia. El plan era entrenarse de manera ligera en Mestalla nada más llegar a la ciudad del Turia

En la madrugada

El tren partió a su hora, las diez y media de la noche. Con los jugadores dormidos en Bonete, pasado Albacete, el convoy se detuvo. Eran las cuatro y media de la mañana. Una tormenta de viento y nieve había provocado el descarrilamiento de un mercancías en Chinchilla y el tráfico fue cortado.

Retrocedió hasta Albacete. Se plantearon varias opciones: cambiar la ruta para ir por Chinchilla, Hellín y Murcia y subir después por Alicante, con lo que habrían llegado a Valencia a media mañana del domingo; volver a Madrid para viajar en avión, pero no se encontraron plazas; o cubrir los 150 kilómetros que faltaban en varios taxis. Al final, se esperó en Bonete y, pasadas las cinco de la tarde del sábado, el tren pudo volver a ponerse en marcha.

Hasta pasadas las tres de la mañana, el Madrid no llegó a Valencia. En el hotel, Miguel Muñoz pidió un caldo para sus jugadores, agotados, alimentados en las últimas horas a base de bocadillos y ateridos de frío.

Por el camino quedó el intento del Madrid de aplazar el partido. No hubo manera, así que apenas doce horas después de meterse en la cama, los jugadores blancos estaban sobre el césped de Mestalla.

“No hay derecho”

El Valencia, campeón de Liga con Alfredo di Stéfano al frente aquella temporada, se impuso gracias a un gol de Forment. El Real Madrid protestó por un tanto anulado a Miguel Pérez por un fuera de juego dudoso. El club blanco recusó al colegiado del encuentro, el murciano Franco Martínez.

Eran tiempos en los que los árbitros se explicaban sin problemas tras el partido. “No he anulado ningún gol. Cuando la pelota ha entrado en la portería del Valencia, el juego estaba paralizado porque yo había señalado antes un indiscutible fuera de juego. El partido encerraba mucha responsabilidad. Para mí ha sido uno más. No opino sobre los equipos; lo tenemos prohibido. Por otra parte, mi propia misión me impide adquirir elementos de juicio acerca de la actuación de los contendientes. Ha habido una gran deportividad en ambos bandos y ello ha facilitado mi labor. Se ha jugado a un ritmo muy rápido. No he visto en el área del Madrid ninguna falta; de lo contrario, la hubiera pitado sin titubear. El público, correcto”, justificó el árbitro.

Abrazo entre Miguel Muñoz y Alfredo di Stéfano.
Abrazo entre Miguel Muñoz y Alfredo di Stéfano.ARCHIVO MARCA

Nada de eso convenció a Miguel Muñoz, entrenador del Madrid: “A esto no hay derecho. Una vez más nos han quitado un gol porque al árbitro le ha salido de las narices. El gol de Miguel Pérez, reglamentariamente, no se podía anular. Era legal y creo que habríamos ganado”.

El Real Madrid decidió recusar a Franco Martínez, que no volvió a dirigirle hasta enero de 1973, en una derrota por 1-0 en El Molinón. El árbitro se enteró por una llamada de MARCA: “Lo lamento. La moviola demostró que era fuera de juego, que pité antes y no se anuló nada”. 

Franco Martínez fue el árbitro que en 1980 dirigió la final de Copa que enfrentó en el Bernabéu a Madrid con su primer filial, el Castilla.

Real Madrid Alineación probable del Real Madrid ante el Valencia en la jornada 23 de la Liga EA Sports
Real Madrid Arbeloa: "Nadie entiende que el escándalo más grande de la historia del futbol español siga sin resolverse"
Real Madrid Marcos Jiménez da el golpe

Comentarios

Danos tu opinión