El 4 de enero, el Real Madrid recibía y ganaba con contundencia al Betis: 4-1. A las buenas noticias de ese día para el entonces equipo de Xabi Alonso, encabezadas por los tres goles de Gonzalo, se sumaba la presencia de Dani Carvajal en la nómina de convocados.
El año arrancaba con el regreso del capitán. Quedaba atrás un segundo y largo periodo de baja a causa de la grave lesión de rodilla que sufrió a principios de octubre de 2024. Tras atravesar el desierto de meses, Carvajal inició la temporada con la sensación de que iba camino de una recuperación total. Pero todo se derrumbó el día del Clásico.
En la victoria ante el Barcelona, Dani jugó los últimos veinte minutos. Al día siguiente, el Madrid informaba de que su capitán debía volver a pasar por el quirófano. “Tras las pruebas realizadas a nuestro capitán, Dani Carvajal, por los Servicios Médicos del Real Madrid, se le ha diagnosticado la presencia de un cuerpo libre articular en la rodilla derecha. Carvajal será sometido a una artroscopia”, rezaba el parte.
De aquello han pasado ya tres meses y Carvajal no ha entrado aún en la dinámica del grupo, por lo que Arbeloa no puede contar con él como uno más. Desde que entró en la lista ante el Betis, el Madrid ha disputado tres partidos de Liga, dos de la Supercopa de España y uno de Copa y de Champions. De ese total de 630 minutos, el capitán blanco solo ha jugado 13 ante el Albacete y 14 frente al Mónaco.
Meses decisivos
Lejos aún del nivel de máxima exigencia que reclama el Madrid —que en la posición de lateral derecho cojea por la lesión y el rendimiento, hasta ahora, de Trent Alexander-Arnold—, Carvajal entra de lleno en meses clave para su carrera. En el horizonte aparecen el final de su contrato y el Mundial.
El caso de Carvajal no es uno más para el Madrid. Es una leyenda, un jugador del grupo de los que suman seis Copas de Europa, más que nadie. Por delante tiene meses sin tregua, en los que cada partido será como una final. El desafío es enorme. Con 34 años recién cumplidos este mes (11 de enero), Carvajal se enfrenta a una remontada durísima: la que le exige su propio cuerpo.
Con la posibilidad de marcharse a Qatar o Arabia Saudí sobre la mesa, el sueño de Carvajal pasa también por decir adiós a la selección en un Mundial. Sería el tercero para él, aunque ni en Rusia ni en Qatar pudo disfrutarlo con la plenitud física que sí tuvo en la Eurocopa de 2024, en la que fue campeón. Como Rodri, Carvajal es un elemento clave en la idea de Luis de la Fuente. Pero eso no es una apuesta a fondo perdido.
En septiembre, en cuanto pudo contar con ellos, el seleccionador los llamó a filas. Pero, a causa de su estado físico, no han vuelto. Carvajal disputó solo 28 minutos en Bulgaria. Tres días después, pese a la espectacular goleada en Turquía (0-6), no tuvo un solo minuto.
En una posición en la que España no anda sobrada de recursos, recuperar a Carvajal era una prioridad de cara al Mundial. Pero pasan los meses y el plan B gana terreno ante el problema que supone no tener al madridista en primera línea de combate con su equipo. Pedro Porro es hoy el lateral derecho de la selección, con un rendimiento ascendente. A su espalda se ha colocado Marcos Llorente. Y se vigila de manera especial a Álex Jiménez (Bournemouth), pendientes de su crecimiento dentro y fuera del campo.
Con ese panorama, Carvajal entra en el tramo decisivo de la temporada. Hoy, son más sombras que luces las que rodean a un jugador que ha hecho historia con el Madrid y con la selección, y que sigue peleando por seguir haciéndola.

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