FUTBOL
Real Madrid

Y aquello se llenó de Pavones el día del debut de Riquelme

El Madrid empató en El Madrigal en septiembre de 2003 con un gol de Núñez y el equipo repleto de canteranos

Núñez grita su gol en Villarreal con Raúl Bravo.
Núñez grita su gol en Villarreal con Raúl Bravo.CHEMA REY
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Carlos Queiroz llegó al Real Madrid para modernizar a un equipo que era campeón de Liga, semifinalista de la Champions y que había ganado con Del Bosque dos de cuatro Ligas de Campeones. En las otras dos se había quedado a las puertas de la final.

El entrenador portugués tuvo el gran fichaje de David Beckham, la tormentosa salida de un jugador que era el equilibrio ante tanta estrella en el campo —Makelele— y una masiva subida de jugadores desde el equipo filial. La política que se había bautizado como “Zidanes y Pavones” alcanzaba su punto más extremo.

El 2 de septiembre de 2003, en la segunda jornada de Liga, el Real Madrid visitaba el campo del Villarreal. Al mando del submarino estaba un antiguo entrenador blanco, Benito Floro. Ese día debutaba en El Madrigal el gran refuerzo para esa temporada: Juan Román Riquelme.

VILLARREAL 1 REAL MADRID 1

Descartado por Rijkaard en el Barcelona, el 28 de agosto se cerró su cesión al Villarreal por dos temporadas, algo que en 2005 se convertiría en fichaje.

A los 70 minutos del partido, otro de los fichajes del Villarreal para esa temporada, Sonny Anderson, puso el 1-0 en el marcador. “Queiroz echó mano de lo que tenía y sacó al campo a Borja y a Núñez. Aquello se llenó de Pavones por todos lados y ya no se distinguía nada. No se sabía si Raúl jugaba de punta, si Figo era mediocentro, si Beckham era el enganche o si Solari el pivote. Un Madrid irreconocible”, escribía el maestro Roberto Palomar en su crónica en MARCA.

La historia de Núñez

De ese mejunje en el que se convirtió el Madrid para acabar el partido salió el empate. A falta de cinco minutos, un balón colgado al área por Beckham fue cabeceado por Antonio Núñez. La pelota, tras tocar en Arruabarrena, se fue a las redes de Reina.

Las opciones de remate que tenía el Madrid en el área explican a las claras lo que era aquel equipo: Núñez, Borja, Raúl Bravo, Rubén o Pavón. Y el banquillo quedaban Jordi, Mejía y Juanfran.

Fue un Madrid que cogió vuelo mientras sus estrellas tuvieron gasolina. El mismo que se derrumbó tras la final de Copa perdida en Montjuïc ante el Zaragoza, el que se entregó en la Champions en cuartos ante el Mónaco a pesar de ganar 4-2 en el Bernabéu y que acabó LaLiga con cinco derrotas seguidas y cuarto en la clasificación.

El Atlético y Gabi

Aquel gol en la casa del Villarreal fue el gran momento de Núñez con el Madrid. Ese verano, estuvo cerca de cambiar la camiseta blanca por la rojiblanca del Atlético de Madrid. Sin embargo, el intento madridista de hacerse con un canterano atlético, Gabi, tumbó el traspaso. Después, Celta, Zaragoza y Murcia llamaron a su puerta. Pero, aunque no estuvo en la gira asiática. se quedó para formar parte de la nómina de Pavones puesta a disposición de Queiroz.

El banquillo del Madrid en Villarreal.
El banquillo del Madrid en Villarreal.CHEMA REY

Núñez compartió esa temporada el Castilla y el primer equipo, con el que jugó 15 partidos oficiales, todos los de su historia con el Madrid. Y el marcado al Villarreal fue su único gol.

Una temporada después, fue campeón de Europa. Porque a Núñez se lo llevó Rafa Benítez a Liverpool y a la aventura que acabó con la increíble final ante el Milan en Estambul.

Fue, también, su única temporada en Anfield. Arrancaba un viaje que no acabó hasta 2018 y en el que Núñez se puso las camisetas de Celta, Murcia, Apollon Limasol, Huesca, Deportivo y Recreativo de Huelva.

Con 35 años dejó el fútbol el chaval de Las Rozas que tocó el cielo con su gol al Villarreal en el verano de 2003, el de los Pavones. 

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