El árbitro Hernández Maeso mira el monitor del VAR en el Real Madrid-Almería.
Los que soñábamos con mirar con ojos de niño el fútbol empezamos a perder toda la esperanza. El VAR, que venía a resolver sonadas injusticias, se ha convertido en el eje infernal de todas las conversaciones. A quién le importa el partidazo de Lopy en el Bernabéu, la maravillosa chilena de Bellingham que pasó cerca del palo o el golazo de bandera de Edgar. Los profesionales del fango se han adueñado de la escena y ese chapapote de la polémica nos
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