Lo bueno siempre se hace esperar. Isco tardó 145 días en volver, pero su regreso recuperó la sonrisa del Betis, ahogado en una profunda depresión -no ganaba en liga desde mediados de febrero- tras la eliminación europea, y contribuyó a la remontada ante el Girona en Montilivi. Los de Pellegrini levantaron el partido en el segundo tiempo gracias a los cambios, entre ellos el del centrocampista andaluz, que inició la jugada del definitivo 2-3.
El papel del técnico verdiblanco resultó decisivo en el desenlace del partido. Entre Bakambu y Riquelme, que entraron tras el descanso, e Isco, que lo hizo a quince minutos del final, reventaron un partido que parecía tener controlado el Girona. Sin un juego brillante, pero sí efectivo, el Betis puso fin a una racha de empates y derrotas en liga que le había llevado a sumar la friolera de cinco de los últimos 21 puntos posibles.
El balón siempre fue de los de Míchel. Ni siquiera un equipo de buen trato de la pelota como es el Betis, con un once con Lo Celso, Fornals y cía pudo discutirle ese control de los tiempos del partido. Un dominio al que, como casi siempre, le faltó mordiente arriba. Los de Míchel sufren un problema de profundidad y definición que suaviza su dominio territorial con excesiva frecuencia. En 45 minutos de puro control, el equipo catalán solo encontró peligro en la acción del gol. Una jugada de brillantez de Echeverri, que sentó a Natan y Bartra, y que finalizó Tsygankov tras recoger un rebote en el área.
Se adelantaron en una acción individual los de Míchel y empataron los de Pellegrini en idénticas circunstancias. Fornals colocó un balón en el balcón del área, donde apareció Marc Roca con el temple y la precisión adecuada para mandar el balón lejos del alcance de Gazzaniga. Más de un año después, el centrocampista verdiblanco volvía a ver portería. Le hacía falta.
Banquillos decisivos
Ese juego de posición que predominó en el primer acto se desbordó tras el paso por vestuarios. La entrada de Bakambu, contra todo pronóstico, le sentó bien al Betis. El Cucho se había pegado con Vitor Reis y Blind hasta la extenuación pero el africano le dio el toque de vértigo que requería el partido. En un error garrafal de Blind en la salida, el delantero verdiblanco pudo correr al espacio y servir en bandeja la remontada a Abde.
El partido, quedó demostrado poco después, estaba en los banquillos. Sacó Míchel a Joel Roca y en su primer balón forzó un inocente penalti de Ruibal que Ounahi se encargó de transformar, pese a que Valles llegó a tocar el balón. El partido iba camino de un correcalles con incierto desenlace.
El guión tenía preparado una última página impredecible. Pellegrini puso en juego a Isco a cuarto de hora para el final y el andaluz regresó a lo grande. Puso a correr a Abde y el marroquí cedió para que Riquelme firmase el definitivo 2-3. Un gol anulado a Vitor Reis fue el susto final para un Betis que por fin levanta cabeza.

Comentarios