
- DANI FRAU
Es difícil describir con palabras lo que está haciendo Samú Costa esta temporada. El mediocentro del Mallorca ya no solo es el jugador guerrillero de antaño, excelente en el plano físico y defensivo, dotado de fuerza, carácter e intensidad , sino que ha adoptado un nuevo rol de box to box que le sienta de maravilla. Frente al Girona marcó su séptimo gol en liga para darle una victoria capital a los suyos. Cada semana que pasa le pone las cosas más difíciles a Roberto Martínez, entrenador de Portugal, ya que se está ganando a pulso un hueco en la lista plagada de estrellas de la que dispondrá el técnico español para el próximo Mundial.
El tanto del ‘12’ bermellón se produjo llegando desde atrás, como la mayoría de los que marca. Mojica puso un gran centro y el portugués se internó en el área para acabar rematando de forma perfecta a la red. De esta manera, se vuelve a reivindicar en el aspecto goleador, reafirmándose como el segundo máximo anotador del equipo esta campaña, detrás de Vedat Muriqi. Son ya siete goles y dos asistencias para el portugués, que en Montilivi volvió a firmar otra actuación completísima.
No para de correr. Es un auténtico perro de presa y un tipo duro también. Disfruta de chocar con el rival y ganar los duelos, por arriba y por abajo. Si el equipo necesita pausa, Samú se echa un poco a una de las bandas y distribuye desde allí. Cuando toca replegarse, es el stopper soñado por cualquier entrenador. El que lidera la presión, el primero en defender y, ahora también el primero en atacar si la jugada lo pide, porque le está cogiendo el gusto a eso de pisar la zona del ‘9’, y como para él no es un inconveniente subir y bajar de forma constante durante los 90 minutos, lo hace sin ningún tipo de problema.
¿Cerca del Mundial y lejos de Son Moix?
Portugal cuenta con algunos de los mejores centrocampistas del mundo en la actualidad: Vitinha, João Neves, Bruno Fernandes o Bernardo Silva. Y, por supuesto, goza de un abanico extensísimo de nombres reconocibles en el panorama internacional como Rubén Neves o João Palinha. Pero un Samú Costa no es descartable en casi ninguna selección. Un futbolista de este corte puede ser muy útil en torneos cortos, para aportar piernas en posibles prórrogas y en contextos de partido que requieran solidez y despliegue en el medio. De todo eso va sobrado el mallorquinista y Roberto Martínez lo sabe. Le convocó en el último parón de selecciones y fue titular ante México y Estados Unidos, jugando el primer tiempo en ambas citas.
Pase lo que pase, y aunque le duela a la afición bermellona, todo apunta a que el futbolista no durará mucho más en la isla. Los rumores se van multiplicando desde hace varios veranos en torno a su figura. Sonó con fuerza el Nápoles en 2024. También empezaron a rondar las poderosas sirenas de la Premier League en 2025, la liga en la que siempre ha querido jugar, tal y como afirmó el futbolista en una entrevista concedida a EFE el pasado mes de marzo. El Mundial puede ser un escaparate definitivo para un Samú Costa que, en todo caso, ya ha demostrado que está más que preparado para dar un salto en su carrera. Por pedir, ojalá vaya al Mundial y se quede en Son Moix muchos años, aunque parece casi utópico pensarlo, porque está a un nivel increíble.
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