El Granada cuenta con varios jugadores que, por cualidades y potencial, tienen un gran futuro por delante y Óscar Naasei es uno de los más destacados. El defensa ghanés, a sus 21 años, ha ido quemando etapas de forma vertiginosa, una progresión que parece haberse frenado en el tramo final del campeonato, donde su rendimiento se ha resentido, dejando de ser intocable para Pacheta.
Después de asomar el pasado curso, demostrando que estaba preparado para rendir al más alto nivel, Pacheta no dudó en otorgarle galones y durante el tramo inicial de la competición, primero como central y, posteriormente, actuando en el lateral, Óscar fue pieza fundamental en la defensa rojiblanca, desplegando un amplio abanico de virtudes.
Traspasado el ecuador de la temporada y con más recursos a disposición del técnico burgalés, el rendimiento del de Acra comenzó a ser más irregular, con desconexiones más frecuentes y demasiados errores en su cuenta. Pacheta detectó el problema y comenzó a elegir a Óscar como el primer cambio en los partidos, algo a lo que el zaguero no estaba acostumbrado.
Cambio de dibujo
Posteriormente, el preparador rojiblanco apostó por cambiar el dibujo, formando una línea atrás de cinco integrantes entre los que no estaba Óscar, que se quedó en el banquillo ante Dépor y Andorra. De vuelta al once, el ghanés siguió mostrando lagunas de concentración, quedándose inédito ante Las Palmas y en Zaragoza, dos encuentros en los que el central no pisó el césped.
Con este nuevo decorado, Óscar debe reaccionar, ser consciente de que aún tiene varios aspectos del juego en los que mejorar y seguir trabajando para que su proyección no se detenga y pueda convertirse en ese defensa diferencial que por cualidades puede llegar a ser si no se desvía del camino.

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